Tony Iommi, legendario guitarrista de Black Sabbath, recordó emborracharse con Judas Priest antes del show más importante de su banda. Esto fue antes de la presentación del conjunto inglés en el festival Live Aid de 1985, un evento solidario cuya finalidad fue la de recaudar fondos para combatir el hambre en Etiopía. Las declaraciones fueron dadas en una reciente entrevista para SiriusXM.
Tony Iommi y su borrachera junto a Judas Priest
El guitarrista recordó lo que fue la noche anterior a tocar en el festival. Dio a conocer que pasó toda la noche bebiendo junto a Judas Priest, y que luego se vio forzado a dar el show de Black Sabbath con una gran resaca:
“La noche anterior al espectáculo, volvimos al hotel y, por supuesto, todos terminamos en el bar. Eso fue un completo desastre, porque bebimos demasiado. Y al día siguiente, por supuesto, tuve una terrible resaca en el escenario”.
El entrevistador remarcó el punto de que Sabbath se presentó en la mitad del día, a pleno rayo del sol. Iommi respondió lo siguiente:
“Sí. Quiero decir, no esperábamos tocar tan temprano, pero, por supuesto, lo hicimos. No me sentía exactamente en mi mejor estado, pero tocamos igual. La noche anterior al show habíamos estado bebiendo en el bar con Judas Priest por mucho tiempo, porque hace mucho que no los veíamos y era como, ya sabes, todos hablando de los viejos tiempos, porque ambas bandas habíamos salido de la misma ciudad”.
El guitarrista recordó lo que fue la reunión de Black Sabbath en el Live Aid
Tony Iommi, Ozzy Osbourne, Geezer Butler y Bill Ward se reunieron en 1985 para un show único. Esto fue sumamente especial, puesto que fue la primera vez en años que pisaron un escenario juntos. Tony recordó el evento de la siguiente manera:
“Fue genial, fue genial estar con los muchachos otra vez. Fue un poco surrealista, para ser sincero. Hasta ese entonces había estado trabajando en el estudio por bastante tiempo. Y fue muy irreal juntarnos y en poco tiempo estar tocando para tantas personas. Nunca antes habíamos hecho eso realmente. Siempre habíamos ensayado una buena cantidad de tiempo para los espectáculos importantes”.
“Pero este fue un ensayo rápido. Duró una hora. Y al día siguiente tocamos. Fue un poco desconcertante porque no sabíamos cómo iban a resultar las cosas. No habíamos estado juntos en el escenario por tanto tiempo… Tuvimos que experimentar en el momento”.
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