Cuando el músico se da cuenta había una botella de cerveza en el escenario y el sediento metalero le pedía que quería un sorbo.
Es así que el vocalista muy buena gente le prestó atención y suavemente empujó la botella con su pierna para que el hombre pudiera beber.
La brutal música siguió, el mosh pit también y el músico había hecho un buen gesto, además de ganarse el respeto del sediento metalero.


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