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Las bandas de metal que Kim Thayil de Soundgarden escuchaba en los años 80

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A mediados de los años 80, la ciudad de Seattle, Washington, era un hervidero de ruido, lluvia y aislamiento geográfico. Antes de que la industria musical acuñara el término grunge para empaquetar y vender la escena del noroeste de los Estados Unidos al resto del mundo, un puñado de músicos locales experimentaba con afinaciones bajas, distorsión cruda y una actitud que desafiaba tanto al glam metal de Los Ángeles como al hardcore punk más ortodoxo. Entre esos pioneros se encontraba Soundgarden, una agrupación fundada en 1984 que siempre se resistió a las etiquetas fáciles, pero que compartía un ADN innegable con el metal más pesado y subterráneo de su época.

Con motivo del próximo lanzamiento de sus memorias oficiales, tituladas A Screaming Life: Into The Superunknown With Soundgarden and Beyond, cuyo debut en librerías está programado para el martes 9 de junio de 2026, el guitarrista Kim Thayil ha vuelto la mirada hacia aquellos años formativos. En una reciente conversación profunda sobre sus raíces musicales, el hacha de Soundgarden desmenuzó el catálogo de agrupaciones de metal que no solo daban vueltas en su reproductor de casetes durante la década de los 80, sino que también ayudaron a moldear la identidad sónica de una de las bandas más complejas y progresivas de su generación.

kim thayil soundgarden metal
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El origen ruidoso de Soundgarden en el Seattle de 1984

Cuando Soundgarden dio sus primeros pasos en 1984, el panorama musical estadounidense estaba claramente dividido. Por un lado, el thrash metal comenzaba a ganar terreno en el underground; por el otro, el glam metal dominaba las listas de popularidad y la rotación de videos musicales en la televisión. En medio de esa polarización, Kim Thayil, Chris Cornell y Hiro Yamamoto comenzaron a ensayar un estilo que resultaba demasiado excéntrico para los puristas del punk y demasiado denso para los seguidores del heavy metal tradicional.

Thayil recuerda que la etiqueta de ‘banda de metal’ les fue impuesta casi de inmediato por la prensa local y los primeros promotores, simplemente porque no sabían cómo clasificar su propuesta. Aunque los integrantes de Soundgarden no se consideraban a sí mismos una banda de metal en el sentido estricto del término, sentían un profundo respeto por ciertas vertientes del género, especialmente aquellas que compartían la ética independiente del punk rock y que evitaban las fórmulas comerciales de las grandes corporaciones discográficas.

El puente entre el thrash metal y el punk: Metallica y Exodus

Una de las mayores revelaciones para Kim Thayil a principios de los 80 fue el nacimiento del thrash metal en la Bahía de San Francisco. Este subgénero no solo ofrecía una velocidad sin precedentes, sino que compartía foros, fanzines y una actitud contestataria con la escena hardcore punk de la época. Para Thayil, esta conexión era natural y sumamente atractiva, alejándose por completo de la estética plástica que dominaba las ondas radiales.

El guitarrista señala que fue Mark Arm, líder de Green River y posteriormente de Mudhoney, quien le abrió los ojos a este nuevo testamento de la velocidad. Arm le mostró el disco debut de Metallica, Kill ‘Em All (1983), y la obra maestra de Exodus, Bonded by Blood (1985). Thayil recuerda con claridad cómo Mark Arm le hacía hincapié en la velocidad y precisión del trabajo de guitarra de Kirk Hammett. Para la palomilla de Seattle, ese nivel de agresión técnica, desprovisto de pretensiones comerciales, demostraba que el metal podía ser tan crudo y honesto como el punk más rancio.

El poder del noroeste: Metal Church y la escena local

No toda la influencia pesada venía de California. El estado de Washington también gestaba su propia dosis de metal de alta calidad. Metal Church, originarios de Aberdeen y posteriormente establecidos en Seattle, lanzaron su álbum homónimo en 1984, un trabajo que se convirtió en un referente inmediato para los músicos de la región. Kim Thayil y sus compañeros ya contaban con esos discos en su colección personal mucho antes de que la industria pusiera los ojos en el sonido de Seattle.

La presencia de Metal Church demostraba que era posible crear música pesada, oscura y técnicamente impecable desde el lluvioso noroeste, sin necesidad de mudarse a California. Esta influencia local reforzó la idea de que Soundgarden podía explorar afinaciones alternativas y estructuras de canciones poco comunes sin perder la fuerza de un riff de guitarra monumental.

Video: Las bandas de metal que Kim Thayil de Soundgarden escuchaba en los años 80 (YouTube).

La dualidad del doom: Trouble contra Saint Vitus

Si el thrash metal aportó la velocidad y la urgencia, el doom metal proporcionó la pesadez monolítica y el tempo arrastrado que definirían gran parte del sonido de Soundgarden. Thayil explica que durante los años 80 existía una interesante dualidad dentro de la escena del doom metal, representada por dos bandas fundamentales que abordaban el género desde trincheras ideológicas y estéticas completamente diferentes:

  • Trouble: Provenientes de Chicago, Trouble representaba la vertiente más tradicional del metal. Con álbumes como Psalm 9 (1984) y The Skull (1985), la banda ofrecía riffs masivos inspirados en Black Sabbath, combinados con letras de temática espiritual y cristiana. Thayil estaba familiarizado con su propuesta y apreciaba la inmensa densidad de sus guitarras dobles.
  • Saint Vitus: Por el contrario, Saint Vitus emergió directamente de la escena punk e independiente de California, firmando con el sello discográfico SST Records (propiedad de Greg Ginn de Black Flag). Su enfoque del doom era mucho más sucio, nihilista y cercano a la cultura del skate y el punk subterráneo.

Esta mezcla de influencias se tradujo directamente en el catálogo temprano de Soundgarden. La banda logró amalgamar la precisión del metal pesado con la urgencia desprolija del punk de sello independiente, un híbrido que posteriormente pavimentaría el camino para el desarrollo del stoner rock y el doom de los noventa.

El peso de la etiqueta ‘metal’ y el salvavidas de Nirvana

Durante la segunda mitad de los 80, Soundgarden tuvo que lidiar con la frustración de que las compañías discográficas multinacionales no entendieran su propuesta. Al ser firmados por A&M Records, los ejecutivos intentaron encasillarlos dentro de la categoría de metal tradicional, ignorando que la banda formaba parte de un movimiento colectivo mucho más amplio y diverso que estaba redefiniendo el rock alternativo.

De acuerdo con las declaraciones de Thayil, fue el éxito arrollador de Nirvana a principios de los años 90 lo que finalmente quitó esa presión de encima a Soundgarden. La explosión de Nevermind en 1991 obligó a la industria y a los medios a crear una nueva categoría —el grunge—, lo que permitió a Soundgarden ser evaluados bajo una nueva luz, libres de las comparaciones absurdas con el heavy metal de corte más comercial que dominaba la década anterior.

El fichaje rechazado que pudo cambiar la historia

En un detalle histórico revelador, Thayil comparte que intentó convencer activamente a los ejecutivos de A&M Records para que firmaran a Nirvana cuando estos aún se encontraban en la escena independiente. Sin embargo, el sello discográfico rechazó la propuesta bajo el argumento de que no necesitaban tener a dos agrupaciones provenientes de la misma ciudad de Seattle en su catálogo. Poco tiempo después, Nirvana firmaría con Geffen Records, cambiando el rumbo de la música contemporánea para siempre.

La resistencia al glam: Chris Cornell contra el spandex y el spray para cabello

Uno de los mayores desafíos que enfrentó Soundgarden en su transición a un sello transnacional fue la presión estética. Chris Cornell poseía una presencia física imponente y un rango vocal extraordinario, cualidades que los agentes de marketing de la época salivaban por explotar bajo los estándares del hair metal de los años 80.

“Chris era muy bien parecido, estatuesco, y fácilmente lo pudieron haber comercializado de esa manera. Si tan solo hubiera usado spandex, tacones, luces rubias en el cabello y spray para cabello… Pero eso no iba a pasar. Eso no era de lo que Chris se trataba, ni tampoco la banda. Creo que probablemente hubo interés en hacer eso para ayudar a vender a Soundgarden, pero nos mantuvimos firmes”, reflexiona Thayil.

La negativa rotunda de la banda a someterse a las tendencias estéticas de la época no solo preservó su integridad artística, sino que también demostró que el verdadero peso de la música radicaba en la composición y en la entrega sobre el escenario, no en el maquillaje ni en los vestuarios extravagantes. Al final, el tiempo les dio la razón, convirtiendo a Soundgarden en un referente legendario de autenticidad musical.

Video: Las bandas de metal que Kim Thayil de Soundgarden escuchaba en los años 80 — análisis adicional (YouTube).

Conclusión: El legado de una identidad sin concesiones

La retrospectiva de Kim Thayil nos recuerda que los géneros musicales nunca nacen en el vacío. Soundgarden no habría sido la fuerza demoledora que fue sin la influencia directa del thrash metal de la Bahía de San Francisco, el doom pesado de Trouble y Saint Vitus, y la escena local de Washington representada por Metal Church. Al mantenerse fieles a sus gustos subterráneos y rechazar las fórmulas comerciales de la época, Thayil y compañía lograron construir un puente indestructible entre el metal y el rock alternativo, demostrando que la pesadez no se mide por el grosor del maquillaje, sino por la honestidad del riff.

Preguntas frecuentes

¿Qué bandas de metal escuchaba Kim Thayil en los años 80?

Kim Thayil escuchaba principalmente a Metallica, Exodus, Metal Church, Trouble y Saint Vitus. Estas agrupaciones influyeron en el sonido pesado, rápido y denso que Soundgarden desarrolló antes de la explosión del grunge.

¿Cuándo se publican las memorias de Kim Thayil?

El libro de memorias de Kim Thayil, titulado ‘A Screaming Life: Into The Superunknown With Soundgarden and Beyond’, tiene programado su lanzamiento oficial para el martes 9 de junio de 2026 a través del sitio web oficial de la banda.

¿Quién introdujo a Kim Thayil al thrash metal?

Fue Mark Arm, vocalista y guitarrista de Green River y Mudhoney, quien le recomendó a Kim Thayil escuchar los discos de Metallica (‘Kill ‘Em All’) y Exodus (‘Bonded by Blood’) a mediados de los años 80.

¿Por qué Soundgarden rechazó la estética del glam metal?

A pesar de la presión de los sellos discográficos para que Chris Cornell adoptara una imagen con spandex, maquillaje y cabello estilizado, la banda se negó rotundamente para mantener su integridad artística y enfocarse únicamente en la música.

¿Qué sello discográfico rechazó firmar a Nirvana por sugerencia de Soundgarden?

El sello discográfico A&M Records rechazó la sugerencia de Kim Thayil de firmar a Nirvana, argumentando que no necesitaban tener a dos agrupaciones provenientes de la escena musical de Seattle en su catálogo.


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