Slayer publicó 12 discos de estudio entre 1983 y 2015. Algunos son obras maestras absolutas del thrash, otros son tropiezos (sí, también los hubo). Aquí va el ranking definitivo, ordenado del peor al mejor, según consenso crítico + ventas + impacto histórico.
Del peor al mejor
- Reign in Blood (1986) — 29 minutos, 10 canciones, máxima velocidad sostenida. No tiene relleno. Inventó el thrash extremo.
- South of Heaven (1988) — el «otro» Slayer, lento, oscuro, perfecto contraste.
- Seasons in the Abyss (1990) — fusión Reign + South of Heaven. Madurez plena.
- Show No Mercy (1983) — debut. Más cercano al heavy clásico pero ya con la rabia.
- Hell Awaits (1985) — disco subestimado entre Show No Mercy y Reign. Mejor producción que el debut.
- Divine Intervention (1994) — sin Dave Lombardo. Aún furioso.
- Repentless (2015) — último disco, sin Jeff Hanneman. Despedida digna.
- Christ Illusion (2006) — regreso de Lombardo, energía recuperada.
- World Painted Blood (2009) — irregular pero con momentos brillantes («Hate Worldwide»).
- God Hates Us All (2001) — publicado el 11 de septiembre de 2001, polémico por título.
- Diabolus in Musica (1998) — coqueteo con nu-metal que no envejeció bien.
- Undisputed Attitude (1996) — disco de versiones punk. Curiosidad pero no «un disco de Slayer».
Reign in Blood: por qué es #1
«Angel of Death» abre con un grito de Tom Araya que partió la mitad del thrash en dos. La producción de Rick Rubin (sí, el mismo Rick Rubin del rap) limpió las guitarras sin quitarles veneno. Y los 29 minutos lo convierten en un disco que puedes escuchar entero en una pausa de comida.
Slayer hoy
Disuelta en 2019 tras Hanneman, anunciaron reuniones puntuales en festivales. Para repaso de cómo terminaron, lee nuestro artículo sobre Chuck Billy.
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