Crónicas

La H No Murió: poder incombustible

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La H no murió se acerca, directo desde el otro lado de la cordillera con Claudio O’Connor en la voz y Tano Romano con la guitarra al mando junto a Karlos Cuadrado en bajo y Javier Rubio en batería, celebrando 35 años del disco “Ácido Argentino”, pieza clave del metal sudamericano lanzado en 1991 que obtuvo disco de platino y catapultó a Hermética como uno de los nombres fundamentales del Metal de este hemisferio.

Hermética fue alguna vez una de las bandas más influyentes del metal en el cono sur, con una identidad que traspasó no sólo la cordillera, sino que también al tiempo. En sus letras se refleja una realidad que aún sigue vigente, sumado a un sentido de resistencia que se mantiene igual o más vivo aún. Canciones como ‘Memoria de siglos’, o la cantada por Iorio ‘Las calles de Liniers’, siguen tristemente dando cuenta de una realidad que se desnuda nada más apartando la mirada del escaparate de mall portátil que traemos en la mano. “Ácido Argentino” consolidó la identidad de la banda, siendo marcado no solo por el éxito comercial, también y de manera más profunda por la recepción dentro como fuera de la escena metalera, convirtiéndo en un álbum de culto a nuestros días. Hermética no fue una banda que apelara al escapismo fantástico ni a mundos imposibles, ellos hablaron de clase obrera, de alienación, de violencia social y sistemática, encontrando en la crudeza del día a día una identidad que hoy mantiene su fuerza.

El álbum fue grabado en 150 horas de trabajo, enfrentando un cambio en la batería con la salida de Tony Scotto por desacuerdos en la gestión de la banda, quien tocó en los discos “Hermética” (1989) e “Intérpretes” (1990). Quien tomó las baquetas y sería parte del grupo hasta su disolución en 1994 fue Claudio Strunz.

Las letras de “Ácido Argentino” fueron compuestas en mayor parte por Ricardo Iorio, quien también junto a Tano Romano compuso las guitarras, él con la acústica y Tano las traspasó al lenguaje Metal en la eléctrica. Además el salto técnico en el sonido también es notorio, siendo todo el disco una mezcla que no pierde ningún detalle.

El álbum está lleno de letras y riffs interesantes e imposibles de no querer sacar en tu instrumento, partiendo con ‘Robó un auto’ Hermética te explota en los parlantes y te lleva a velocidades liberadoras, con una lucidez en su letra que no descansa en la suerte. Continuando con “La Revancha de América”, el doble pedal de Strunz marca el paso con fuerza atronadora, y la voz de O’Connor resuena tan fuerte como los vicios traídos por la madre perra. Iorio también canta en este álbum, en la intro de “Del Camionero” resonando como el motor de sus 18 ruedas, refleja el alma del laburante de los caminos y en “Las Calles de Liniers” canta con fuerza para transmitirnos lo que en la Argentina de aquellos años se observaba, no siendo una invención de su mente, eso que fue presente hoy para nosotros también es realidad.

La H no murió no es un tributo, son un testimonio de su historia y del Metal Argentino, que además hoy carga con el simbolismo que les concedió la muerte de Iorio, Líder y principal compositor de Hermética. La H no nace para revivir ni modernizar nada, nace porque el peso de su legado exige celebrar su música, que a muchos nos habrá levantado en nuestros peores momentos, que nos trajo lucidez a los oídos y que también ayuda a mirar nuestra realidad con lucidez cuando no nos han dejado pensar ni crecer, cuando nos hemos sentido giles trabajadores, cuando hay que evitar el ablande.

 

Las entradas para el show de La H no murió este 31 de mayo en Metrónomo, están disponibles en este link.

Nota por: Bastian Fernandez

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