Stone Temple Pilots es una de las pocas bandas sobrevivientes de la escena grunge que posee como carta de presentación más relevante en la actualidad, dos vocalistas póstumos que podría eclipsar a cualquiera que quisiera tomar el micrófono de frontman, pero para Jeff Gutt -al que ya vimos el año 2019 en la tercera venida del grupo a Chile- es pan comido y todo tiene que ver en cómo llega a la banda. A raíz de su participación en X Factor USA, en 2013, con la canción del genial Leonard Cohen, “Hallelujah”, es que quedó demostrado su poder de interpretación vocal y escénica, que, para este caso tan especial, se vio reflejado al ciento por ciento ayer.
Con un Caupolicán sold out, el grupo Mala Senda abrió la jornada con un show sólido y enérgico, para después dar paso a los hermanos DeLeo y compañía, que abrieron de forma magistral con unas de las más conocidas por los fanáticos: “Wicked Garden” y “Big Bang Baby”, para después pasar a algunos tracks de su ultimo álbum “Perdida” y así finalmente llevarnos a esos hits que nos dejan en la nostalgia más absoluta, como lo fueron el caso de la emblemática “Plush” y la romántica “Interstate Love Song”, así sellando un show que dejo conforme a todos.
La ejecución musical por parte de los fundadores es simplemente perfecta y muy entregada en hacer valer, por sobre toda las cosas, la presencia de Guntt en el escenario, el cual es capaz de pasearse por todos los matices de voz que tuvo Scott a lo largo de su carrera, sin caer en imitaciones burdas y a la vez confundiéndonos muy sutilmente y otras un tanto mas fuertes, cuando era capaz de coreografiar a la perfección ciertos movimientos propios de Scott por unos segundos, para después dar paso a mostrarnos su propia impronta, la cual es magnética y lúdica con la audiencia.
Como punto final, me quedo con el momento más emocionante del concierto: El “¡Scott, Scott, Scott!” que gritamos emocionados, tanto público como banda, en forma de agradecimiento, homenaje y cargado del sentimiento de que acá nadie esta olvidado.
Pinta Amaranta
Fotos: Miguel Fuentes


