Aerosmith son de esas bandas estadounidenses que hoy en día son famosas en varias partes del mundo, pero en su momento solo tuvieron éxito en su país y Canadá. Con la entrada de los ochenta, tal popularidad había decaído debido a diferentes factores, uno de ellos fue claramente la aparición de bandas más llamativas tanto en lo musical y visual. Es por ese motivo que en 1987 el sello Geffen Records decidió cambiar la trayectoria de la banda acercándola al glam metal, la corriente musical del momento. Así fue como con la intervención de compositores externos como Desmond Child y Jim Vallance y la producción de Bruce Fairbairn, Aerosmith pudo salir de su nicho para llegar a las masas con Permanent Vacation.
Tras más de cincuenta segundos de fade-in el álbum parte con «Heart’s Done Time», la primera de doce respuestas al glam metal ochentero, en donde Steven Tyler demuestra su tremendo vozarrón con gritos dolientes. Tanto «Magic Touch» como «Simoriah» van por lo mismo, ya que son temas radio amigables que tienen más de Van Halen que el clásico Aerosmith de los setenta, pero no por eso no son atrayentes. Los grandes golpes del álbum son «Rag Doll» y «Dude (Looks Like a Lady)», porque muestran el característico toque funky y blues rock de la banda ejemplificados en slide y una sección de instrumentos de viento metal. Pero la verdadera gracia de ambas es que ese sonido clásico es mezclado con ganchos de pop metal y la producción de la época, así que no por nada llegaron a ser éxitos que hasta hoy perduran.
En contraste, «St. John», «Hangman Jurry» y «Permanent Vacation» mantienen la particularidad sonora de Aerosmith, ya que las tres son blues rock del bueno, aunque me quedo con las dos últimas únicamente por la aparición de la armónica. Aunque «Girls Keeps Coming Apart», «I’m Down» -cover de The Beatles- y la instrumental «The Movie» tienen esa singularidad blusera y roquera de antaño, por alguna razón no destacan en el repertorio de canciones, no porque sean malas, simplemente porque las otras son mucho mejores. El tercer golpe exitoso y lo mejor del lado B del álbum es «Angel», la inconfundible power ballad que un disco de hard rock de la época debía tener, la cual es emotiva e intensa; en esta la mano de Child se nota bastante.
Permanent Vacation marca un antes y un después en la carrera de los estadounidenses, pues inicia el verdadero éxito comercial de la banda, la cual hasta ese entonces solo estaba en los Estados Unidos y Canadá. La apuesta de Geffen resultó con creces y la composición supo aprovechar esa visión correctamente. Lo mejor de todo es que Aerosmith supo hacerlo bien, ya que se acomodó bien al glam metal, pero no dejó de lado su característico hard rock y blues rock. Hay momentos exageradamente exitosos, tan así que algunas otras canciones quedan en un segundo plano, pero como dije, no porque sean malas sino que las otras se las comieron con papas fritas. Lo malo es que la producción ochentera de la época le quita atemporalidad a las canciones, ya que al oírlas huele a cocaína, laca para cabello, pantalones de spandex y whisky. No obstante, Permanent Vacation no es para nada vacaciones para Aerosmith, pues inició el verdadero trabajo de popularidad de la banda, el cual perdura hasta hoy.

