Después de su salida de Circus Circus, Blackie Lawless junto con Rik Fox fundaron W.A.S.P. en febrero de 1982, pero pasó un año hasta que la alineación que grabaría su primer disco se concretaría: Lawless (voz y bajo), Chris Holmes (guitarra), Randy Piper (guitarra) y Tony Richards (batería). En abril de 1984 salió al mercado el sencillo “Animal (F**k Like a Beast)” por medio de sello independiente Music For Nations. A pesar de las críticas de las organizaciones conservadoras estadounidense, el sencillo vendió bien en el Reino Unido. Esto motivó a Capitol Records a apostar por ellos, pero había una condición, excluir a “Animal (F**k Like a Beast)” del repertorio de canciones del álbum debut. Editado el 17 de agosto de 1984, la controversial banda debutaría con W.A.S.P.
El álbum inicia con partida doble, pues tanto “I Wanna Be Somebody” como “L.O.V.E. Machine” hacen trizas los parlantes con un heavy metal tradicional sucio, fuerte y provocador, además de pujantes estribillos. Con letras explícitas, ambas son el caballo de batalla del disco, no por nada fueron seleccionadas para ser sencillos y contar con videoclips. Tras ello aparecen “The Flame”, “B.A.D.” y “School Daze”, cortes promedios en donde puedes apreciar la influencia de AC/DC y Kiss.
Con “Hellion” la banda retoma un poco el estilo de las dos primeras canciones, porque es más directa y ruda. W.A.S.P. se relaja un tantito con la semibalada “Sleeping (In the Fire)”, donde Lawless apuesta por una voz maleable y momentos melódicos. De esta también destaco el solo de guitarra, tanto el principal como el que figura de fondo en el último tramo del estribillo. Por su parte, “On Your Knees” y “Tormentor” ofrecen momentos angustiantes, principalmente por la manera en cómo Lawless se explaya. El álbum cierra con “The Torture Never Stops”, una continuación similar pero no tan exitosa.
A diferencia de otras producciones ligadas al glam metal, W.A.S.P. muestra letras explícitas y una música más sucia y violenta, más del tipo underground que el comercial de la época. Lawless se luce como compositor, pero también con su voz áspera, a mi gusto una de las más potentes que entregó el metal estadounidense ochentero. A pesar de que hay momentos que pecan de ser monótonos, las canciones, sumado a la particular imagen de la banda y el espectáculo en vivo influenciado en el shock rock, hicieron que W.A.S.P. resaltara en la abarrotada escena glam. La controversia siempre ha sido sinónimo de publicidad y en este caso W.A.S.P. supo sacarle provecho.
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