En 2010 Scorpions anunció su retiro de los escenarios y se “despidió” de su público con una extensa gira de conciertos. Como siempre pasa en estos tours de despedida (los que casi nunca se cumplen en realidad) es que se produce una mayor atención mediática, traducible en más apariciones en los medios de comunicación, se venden más entradas para las presentaciones y crece la reproducción o compra de sencillos y álbumes. Un fenómeno que los sellos discográficos y las agencias de representantes saben sacarle provecho y que, en muchas ocasiones, salen más beneficiados ellos que los propios artistas. La cosa es que a Scorpions le estaba yendo bien, así que Sony, en su afán de aprovechar ese éxito, los mandó en 2011 a grabar un nuevo trabajo. Pero, ¿qué podían realizar si hace tal solo un año anunciaron con bombos y platillos que Sting in the Tail sería su último álbum? La solución llegó con un recopilatorio que reunió regrabaciones de algunas de sus clásicas canciones, más la inclusión de versiones de algunas de sus influencias. El resultado fue, por decirlo de alguna manera, un dos por uno llamado curiosa y ridículamente Comeblack.
Al igual que el disco, se puede reseñar en dos partes: las regrabaciones y las versiones. Las primeras no se ganan al oyente al instante, no porque sean malas, es que ya la idea de hacer regrabaciones es pésima. Independiente de que cuenten con una mejor interpretación o tengan una mayor calidad sonora, se pierde algo fundamental: la actitud y la idea original detrás de ellas. Lo digo en general, porque a mi modo de pensar, si quieres sonar moderno, emplea la remasterización. Pero bueno, por algo los sellos apuestan por las regrabaciones. En este caso, lo que hizo Scorpions no es para echarlo a la basura, puesto que son canciones bien registradas y la calidad sonora de la banda es increíble. La única que quedó mejor fue “Rhythm of Love”, por un tema de que la versión original posee una cuestionada sobreproducción. Pero más allá de eso, no hay nada que te deje con una sonrisa de oreja a oreja, tal vez una leve mueca.
Lo que si vale la pena de Comeblack son las versiones. Más allá que “Tainted Love” de Gloria Jones es constantemente retrabajada por varios artistas y en distintos subgéneros, nunca está de más oír otra versión. La de Scorpions es de un heavy metal con cierta esencia tradicionalista, un tratamiento acorde a su propio estilo. La batería suena limpia y natural, una cualidad que está presente en todo el álbum; de hecho, eso es el gran factor a favor. “Children of the Revolution” es, para mí, la gran sorpresa del álbum, puesto que el clásico de T. Rex es alzada a un plano pesado y con actitud. Como un fanático acérrimo de Marc Bolan, siento que Scorpions le rindió honores con mayúscula. “Across the Universe” mantiene el concepto primordial de The Beatles, pero acá es evidente que la adaptaron a sus clásicas power ballads, dejando atrás el ambiente folk de la original. Algo similar pasa con “Tin Soldier” de Small Faces y “All Day and All of the Night” de The Kinks, puesto que es notorio que la banda le añade su propio estilo entre hard rock y heavy metal tradicional. El álbum cierra con “Ruby Tuesday” de The Rolling Stones que, al igual que la de The Beatles, es tratada personalmente dejando atrás el estilo pop sicodélico.
Comeblack es un trabajo que generó y seguirá generando opiniones diversas, porque, a pesar de que la banda suena genial y la producción está bien realizada, el problema es la idea. Las regrabaciones siempre van a dividir el público; algunos les gusta a otros no les interesa y, en este caso, siento que eran innecesarias. Lo único interesante del recopilatorio son las versiones, algo que Scorpions siempre ha hecho bien. Si el álbum estuviese enfocado solo en eso, hubiera sido otra cosa, pues las seis que figuran no son covers genéricos, pues hay un sello propio detrás y se nota que querían rendirle homenaje a aquellos artistas que los influenciaron. Me hubiera gustado ver a Scorpions versionando a Black Sabbath o a Deep Purple, porque algunas de sus canciones las tocaban en sus años de formación en los clubes alemanes, por allá entre 1965 y 1970. De hecho, grabaron algunas pistas de Led Zeppelin que no terminaron en el disco. Pero bueno, ya está hecho. En fin, si quieres aventurarte en este álbum, te recomiendo las versiones, porque es lo único entretenido que tiene.
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