CD Review

Reseña: Ace Frehley – «10.000 Volts» (2024)

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Dentro o fuera de Kiss, Ace Frehley siempre ha sido un personaje. Sus adicciones y las discusiones con sus excompañeros han estado en la palestra por años. Pero a partir de 2016 el hombre espacial decidió que, si querían tratar sobre él, que sea por su música. Por eso en los últimos años se ha dedicado de lleno a su carrera solista, la que inició en 1978 y con leves pasos en 1989 y 2009. En este caso, Frehley armó un dúo de trabajo con el guitarrista de Trixter, Steve Brown, quien no solo se encarga de la producción, sino también de la composición y la instrumentación. Bajo el nombre de 10.000 Volts, ¿será tan electrizante como su título?

La homónima «10.000 Volts» es un fuerte hard rock de la vieja escuela que emula sus canciones cantadas mientras estaba en Kiss. Misma opinión tengo con «Walkin’ on the Moon» porque se palpita ese aire roquero setentero estadounidense. En cambio, «Cosmic Heart» tiene una postura fresca e innovadora, por alguna razón me recuerda el estilo de Music from “The Elder”. «Cherry Medicine» ostenta un aspecto juvenil y comercial de fondo. Su estribillo es de esos que siempre figuran en las ridículas comedias románticas juveniles estadounidenses, pero es atrapante y radio amigable. «Back Into My Arms Again» también es una pista pensada para ser oída en las pocas radios de rock que quedan. Noté un grado de bubblegum rock de los sesenta y percibí un tono familiar. ¿Por qué? Bueno, la progresión de los versos es similar a «Tin Soldier» de Small Faces, mientras que la de la guitarra es parecida a «Fox On the Run» de Sweet. «Fightin’ for Life» es enérgica, moderna y por su atmósfera de arena rock, se nota que la escribieron para ser interpretada en vivo.

Otra pista radio amigable es «Blinded», hasta cierto punto rememora su época de Frehley’s Comet. «Constantly Cute» repite ese estúpido concepto jovial de «Cherry Medicine», disculpen la expresión pero este tipo de canciones no son de mi agrado, así que paso. «Life of a Stranger» es el primer tema de tempo medio del disco y presenta unos mejores arreglos que le otorgan una cierta profundidad musical. Por su parte, la retrospección hacia su álbum homólogo de 1978 llega de la mano con «Up in the Sky»; su ritmo, un tanto funky, es lo mejorcito. El álbum termina con la instrumental «Stratosphere», con una atmósfera mística como si fuese la banda sonora de un viaje especial, bueno, es Spaceman. Es auditivamente sencillo y bonito.

A pesar de que Brown coescribió las canciones, se siente que 10.000 Volts posee las características propias de Frehley. Aspectos como la clara producción, la música, los arreglos y el sonido en general son cuestiones favorables, pero hay dos cosas que no me convencieron del todo. Primero, los solos de guitarra son sencillos, repetitivos y no son para nada espectaculares. Siempre he considerado que Frehley es un guitarrista simplista al momento de crear solos, muy de la corriente del rock and roll de los cincuenta para que me entiendan. Lo segundo, la voz no me agradó, en especial en los tonos medios, es muy monótona. Ahora, me la juego en decir que hubo determinados trucos de producción y apuesto que el auto-tune estuvo presente. A pesar de esas dos observaciones, el álbum es estable. Tal vez sea lo mejor que ha ofrecido desde que retomó su carrera en 2016, aunque está lejos de su álbum debut de 1978.

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