CD Review

Reseña: Scorpions – «Acoustica» (2001)

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A mediados del año 2000, Scorpions comenzó a desarrollar un álbum acústico con el compositor austríaco Christian Kolonovits. Ambos ya habían trabajado en el proyecto sinfónico con la Orquesta Filarmónica de Berlín, Moment of Glory, recomendable únicamente por el interesante arreglo orquestal. La cosa es que ese ánimo experimental era tan fuerte que un álbum unplugged parecía ser lo siguiente. Grabado en tres conciertos dados en Lisboa (Portugal) en febrero de 2001, la banda adaptó varias de sus canciones, les añadió instrumentos nuevos y estilos que transformaron algunas de ellas. Editado tanto en disco como en DVD, Acoustica es el primer álbum unplugged de la banda.

El álbum se compone de tres tipos de canciones: las originales, composiciones escritas exclusivamente para el álbum y versiones de otros artistas. En las primeras, hay cosas interesantes; por ejemplo, en «The Zoo» la banda le cambia su energía metalera tradicional por un swamp blues sensual, casi erótico. Nótese que la introducción termina siendo muy similar al inicio de «Black Velvet» de Alannah Myles. Aunque Matthias Jabs pierde su poderoso solo de guitarra por la falta del talk box, sigue siendo bueno; al igual que los sutiles teclados añadidos. Los arreglos en «Holiday», tanto la percusión en los versos como ese ritmo latino en el estribillo, son acertadísimos. Por su parte, los coros femeninos le añaden cierta textura eclesiástica, como si fuese un góspel. La introducción y el tono del cello en «Send Me an Angel» son puntos favorables que acrecientan aún más la emotividad original. En cambio, «Catch Your Train», una de mis canciones preferidas de su época de los setenta, es convertida en un baile y divertido boogie-woogie; la armónica le da un pequeño toque de rock sureño.

Por su parte, «Always Somewhere» no sufre grandes cambios, mientras que «You and I», la vuelven más pomposa de lo que es. Lo dije en la reseña de Pure Instinct, en cualquiera de sus versiones no me puede gustar esa canción. «Wind of Change» posee un arreglo curioso en la parte que acompaña al silbido de Meine y no pierde su hálito esperanzador. El inicio de «Still Loving You» es lúgubre, transmite un sentimiento de derrota en el amor bastante curioso. A pesar de que es una buena versión, no hay como la verdadera, o sea, sin power chords se pierde esa necesidad desgarradora de decir aún te amo. «Hurricane 2001» el nombre exclusivo de «Rock You Like a Hurricane» para este proyecto, tiene unos arreglos interesantes, sobre todo en la primera vez que cantan el estribillo. Los coros femeninos finales son una repetición de la versión orquestada presentada en Moment of Glory.

En cuanto a las canciones nuevas, «Life is Too Short» es preciosa, muy introspectiva y melódica, mientras que «When Love Kills Love» la encontré más seria y madura. Por el contrario, «I Wanted to Cry (But the Tears Wouldn’t Come)» es íntima, pero demasiado cursi como una especie de balada pop de los sesenta. Si de covers hablamos, hay tres. «Dust in the Wind», de los progresivos Kansas, sostiene ese ambiente ameno a pesar de que la banda le acelera el tempo gracias a las guitarras. El solo de violín, intepretado en esta oportunidad por Ariana Arcu en un cello, suena increíble. «Love of My Life», apoyado únicamente por un piano, demuestra que la voz de Meine se puede adaptar a cualquier power ballad, independiente si la escribe él o, en este caso, Freddie Mercury. «Drive» es totalmente inesperada, es decir, ¿Scorpions versionando a The Cars? Ni en pelea de perros lo hubiera pensado, por eso, tal vez, no me convenció este cover.

El gran ganador de Acoustica, al igual que ocurrió con Moment of Glory, es el compositor Christian Kolonovits, porque sus arreglos son destacables. Son precisamente esos cambios, ya sean leves o inmensos en determinadas canciones, que hicieron de Acoustica un álbum vencedor. Hay espacio para la emotividad y la reflexión, como también para el baile, algo que rara vez tiene un disco acústico. La banda suena increíble, al igual que los músicos invitados. No obstante, el gran problema es la excesiva cantidad de baladas. Está bien que una producción de estas condiciones busque una conexión íntima entre los músicos y el público, pero tampoco hay que exagerar. Esa es mi gran crítica de Acoustica, esa fastidiosa cursilería que a ratos hostiga. Muy fanático seré de Scorpions, pero en este período de su carrera las baladas aburrían, en especial aquellas que escribieron entre 1996 y 2001. Pero volviendo a lo que nos convoca, si te gusta el lado romántico de la banda, Acoustica es un álbum que encaja a la perfección, pero es mucho más recomendable ver el espectáculo completo ofrecido en el DVD.

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