Hace años vi sin querer una presentación extraordinaria en un evento musical europeo llamado Eurovision. La banda que se presentaba parecía a Kiss por sus disfraces, pero no tenía nada del glamour de los estadounidenses, sino que parecían provenir de una casa embrujada. La agrupación que representaba a Finlandia se llamaba Lordi, la cual al final ganó esa edición con su ya clásico «Hard Rock Hallelujah». Posteriormente, les tomé cariño y escuché algunos de sus álbumes, pero no me acuerdo porque los dejé de oír. Hace un par de días vi que editaron un nuevo disco y me dije, voy a reencontrarme con ellos y ver como han evolucionado. La premisa de Screem Writers Guild es que sus letras tienen una conexión entre sí, porque tratan sobre el cine de horror, concepto que también está muy bien reflejado en su portada.
«Dead Again Jayne» posee una introducción fantasmagórica, como si nos abrieran la puerta a una mansión encantada, para luego transformarse en un poderoso heavy metal; ese era el Lordi que recordaba. La segunda canción es bastante curiosa, porque «SCG XVIII: Nosferiuz Horror Show» sirve como una excelente introducción, pero no entiendo porque no la pusieron al inicio. Que rara elección. «Unliving Picture Show» es un hard rock melódico, en que los teclados lideran su estructura y curiosamente me recordaron a la banda sonora de los juegos de Megaman. «Inhumanoid» parte con una precisa y breve introducción cibernética, y su ritmo continúa esa melosidad de su antecesora, sin embargo, su estribillo es mucho más efectivo. «Thing in the Cage» es hasta ahora la más interesante, porque tiene todos los elementos de un hard rock melódico, pero hay algo en su estructura que se asemeja al glam metal como también al rock electrónico, tal vez sean esos coros y teclados armoniosos. Muy buena canción.

La introducción de «Vampyro Fang Club» me agradó, como un gran fanático de los órganos Hammond y de los grandes órganos de catedral, me complació esa corta pieza instrumental. Pero de ahí el tema se convierte en un rock bailable. El riff principal me recordó un poco al grupo Alcatrazz, tal vez a su canción «Undercover» puede ser, pero
eso ya es asunto netamente mío. «The Bride» es una balada en donde la voz de Mr. Lordi se cruza con la suavidad del piano y los coros armoniosos, fungiendo como una bella power ballad. Al tratar de la novia, la banda optó por explorar una faceta ingeniosa, pero siento que descuadra con la idea monstruosa de las demás canciones. El tono melódico y cuasi bailable del álbum vuelve en «Lucyfer Prime Evil», en donde la intro al estilo de Alice Cooper, es sombrío.
«Scarecrow», «Lycantropical Land» e «In the Castle of Dracoolove» son definitivamente un revival al rock ochentero, puesto que las voces corales y los estribillos otorgan un aura del adult oriented rock; pistas que bajan bastante las revoluciones. «The SCG Awards» es una introducción extraída de un freak show que, en realidad, no tiene ningún sentido. «Heavengeance» tiene un buen riff, como el de un outro de una serie animada noventera, que coinciden con el sentimiento musical de sus antecesoras. «End Credits» es otra balada, pero esta vez a Mr. Lordi lo acompaña un teclado fúnebre, un tema un tanto promedio, hasta que en la parte media la guitarra hace una aparición genial que la aleja por un momento de esa planicie estructural sonora.

Luego de años sin escuchar a Lordi, puedo decir que extrañé los tonos más metaleros de las canciones que recordaba, porque estamos ante un hard rock melódico con hartas memorias al rock ochentero, en especial al adult oriented rock. Los teclados y órganos son los que otorgan esos tonos sombríos similares a los empleados en las películas
clásicas de monstruos, pero son hasta por ahí nomás. De acuerdo con Mr. Lordi, no es un álbum conceptual, pero debo discrepar con él porque las estructuras, las letras y sobre todo esas breves introducciones en cada una de las canciones, hacen de Screem Writers Guild un claro ejemplo de esa definición. Sus canciones no son para nada memorables, pero si destaco ese vínculo sonoro entre ellas, además de que tienen ciertos elementos comunes como en una banda sonora de algún musical de Broadway o de un freak show estadounidense. Screem Writers Guild no es una producción que vaya a romperla este año, pero hay momentos en que la melosidad de las canciones están bien realizadas y ese es su único punto a su favor, porque en su conjunto es un álbum que va en contra de toda la oscuridad y maldad que significa las criaturas siniestras del cine de monstruos. Aunque, ¿quién más que Lordi para tratar el tema del cine clásico de monstruos, hoy en día?

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