Dave Mustaine ha vuelto sobre uno de los temas que más han marcado la narrativa pública de su carrera: la relación con Metallica. En unas declaraciones recientes, el líder de Megadeth ha dejado claro que la disputa con la banda de la que fue expulsado en 1983 está definitivamente cerrada y que «terminó hace muchos años», a pesar de los reportes ocasionales de comentarios cruzados que se difunden en medios y redes.
Una historia conocida
Mustaine fue expulsado de Metallica pocas semanas antes de la grabación de Kill ‘Em All. Aquel episodio, contado por todas las partes implicadas en distintos formatos a lo largo de las últimas décadas, marcó la dirección creativa tanto de Megadeth como de Metallica y se convirtió en uno de los relatos fundacionales del thrash metal estadounidense. La rivalidad, alimentada por entrevistas, declaraciones públicas y respuestas indirectas, fue un componente cultural casi tan importante como la música misma de los dos grupos durante los noventa y comienzos de los dos mil.
En el documental Some Kind of Monster de 2004, una conversación entre Mustaine y Lars Ulrich pareció cerrar parte del conflicto. Sin embargo, los comentarios cruzados continuaron durante años, especialmente cuando se hablaba de los créditos de composición de The Four Horsemen, Phantom Lord o Mechanix. Mustaine ha repetido en varias ocasiones que aquel material fue esencialmente suyo y que su contribución a los primeros días de Metallica ha sido subestimada.
El presente, marcado por el final de Megadeth
La declaración llega en un momento particular: Megadeth se prepara para publicar su álbum final, anunciado por Mustaine en 2024 como cierre formal de la trayectoria del grupo. La gira que acompañará al disco está pensada como un recorrido largo de despedida y ya ha empezado a generar movimientos en festivales y mercados internacionales. Es lógico, en ese contexto, que el frontman quiera ordenar la narrativa pública y dejar atrás los enfrentamientos personales que dominaron buena parte del relato.
Mustaine ha insistido también en que la admiración por sus excompañeros no ha desaparecido y que el legado conjunto de los primeros años «no se puede borrar», una frase que ha sido reproducida ampliamente en redes. La elección de palabras es deliberada: la idea de que la historia compartida tiene un valor propio, independiente de las diferencias posteriores.
Una rivalidad como industria cultural
La historia entre Mustaine y Metallica ha sido un componente narrativo importante para los seguidores de ambos grupos durante cuatro décadas. Cada anuncio, cada entrevista, cada gesto en redes ha sido leído por una parte del público como un capítulo nuevo de un relato más amplio. Que Mustaine quiera dar por cerrado ese capítulo en vísperas de la despedida de Megadeth tiene un valor simbólico evidente, pero también es coherente con el tono general de los últimos comentarios del músico, más interesados en el legado que en las pequeñas peleas.
Habrá que esperar a ver si Metallica responde de alguna manera. Lo más probable es que mantenga el silencio que ha caracterizado sus últimos años respecto al tema, una estrategia que en este caso también dice mucho.
Más sobre Megadeth y Metallica en El Cuartel del Metal.
¡Sé el primero en romper el silencio!
Comentar te da +5 puntos. Reaccionar, +1.
Escribir comentario