Machine Gun Kelly ha vuelto a hablar de su conflicto con Corey Taylor, vocalista de Slipknot, ofreciendo una versión que difiere notablemente de cómo se narró la historia hace años en medios y redes sociales. La declaración, recogida por Loudersound, retoma una conversación que llevaba un tiempo apagada y vuelve a poner al rapero estadounidense en la órbita del rock pesado.
Un episodio que dividió al público
La pelea pública entre ambos músicos se remonta al periodo en que Machine Gun Kelly estaba transitando del rap al rock alternativo y al pop punk con álbumes como Tickets to My Downfall (2020) y Mainstream Sellout (2022). Corey Taylor, en una entrevista de aquellos años, había sido especialmente crítico con la transición estilística del artista, sugiriendo que la decisión respondía a estrategias de mercado más que a una vocación genuina.
Machine Gun Kelly respondió en escenario y en redes con tono confrontativo. La situación escaló a un cruce físico fuera de un evento, episodio que ha sido comentado de formas distintas según la fuente.
La versión de Machine Gun Kelly
En sus declaraciones recientes, MGK reconstruyó la escena con énfasis en la reciprocidad: «Me dieron un puñetazo en la cara y respondí con otro, ¿y eso es una locura?». El rapero defendió su reacción como un acto de defensa personal y cuestionó que se haya convertido el episodio en una marca permanente sobre su carrera.
El argumento principal de MGK es que el público y la prensa especializada han recordado el episodio con una versión simplificada que lo retrataba como agresor único. Su lectura es distinta: ambas partes participaron del intercambio físico y ambos han seguido adelante con sus respectivas carreras sin necesidad de prolongar el enfrentamiento.
Una conversación cultural más amplia
El comentario de MGK reactiva una pregunta recurrente en la cultura del rock: ¿hasta qué punto los conflictos personales entre músicos terminan determinando la lectura de su música? La carrera de Corey Taylor, líder de Slipknot y Stone Sour, sigue su curso con apariciones en discos como el reciente Playing God de Motionless In White. La de Machine Gun Kelly también, aunque con un perfil menos centrado en el rock y más cercano al pop alternativo de su material reciente.
Las diferencias estilísticas y generacionales entre ambos músicos son evidentes, y sus respectivos públicos no necesariamente se cruzan. La declaración de MGK no busca abrir un nuevo capítulo de confrontación, sino aclarar una percepción pública que considera injusta. Para los observadores externos, el episodio se mantiene como un ejemplo de cómo un conflicto entre celebridades puede definir narrativas durante años aunque sus protagonistas lo hayan dejado atrás.
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