La agrupación neoyorquina de thrash metal Anthrax ha dejado con el ojo cuadrado a su base de seguidores más aferrada. Durante su reciente participación a bordo del crucero temático ShipRocked, el quinteto comandado por Scott Ian decidió romper una sequía de más de tres décadas al interpretar por primera vez en vivo el tema “It’s For The Kids”, una de las piezas más oscuras y menos valoradas de su discografía de los años noventa.
Este acontecimiento no es cualquier cosa para los entusiastas del metal pesado en América Latina y el mundo. La canción pertenece al álbum Sound of White Noise de 1993, una producción que marcó un antes y un después en la trayectoria de la banda al ser el primer material de estudio que contó con la potente voz de John Bush, tras la salida de Joey Belladonna en 1992. Que Belladonna, el vocalista clásico que regresó a las filas de la banda para reclamar su puesto, sea quien ahora interprete estas líneas vocales diseñadas originalmente para el registro más rasposo y alternativo de Bush, añade un valor histórico incalculable a esta presentación.

El inesperado debut en vivo de “It’s For The Kids”
El escenario flotante del crucero ShipRocked fue el testigo de este momento que muchos daban por imposible. Anthrax, conocidos por mantener setlists bastante conservadores en sus giras mundiales —donde rara vez faltan himnos como “Caught in a Mosh”, “Madhouse” o “Indians”—, decidió sacudirse el polvo y complacer a los melómanos que buscan rarezas en vivo. La atmósfera íntima del evento fue el catalizador perfecto para que la banda se aventurara a explorar los rincones más profundos de su catálogo.
La ejecución de “It’s For The Kids” fluyó con una precisión milimétrica que sorprendió a los presentes. A pesar de ser una rola que nunca antes habían tocado frente a una audiencia real, la sección rítmica conformada por Charlie Benante en la batería y Frank Bello en el bajo demostró por qué siguen siendo una de las columnas vertebrales más sólidas del thrash metal mundial. Las guitarras de Scott Ian y Jon Donais recrearon a la perfección esa atmósfera densa y pesada que caracterizó a la producción original de 1993, demostrando que el catálogo de la era Bush merece ser rescatado con mayor frecuencia en sus shows habituales.
El peso de Sound of White Noise (1993) en la discografía de Anthrax
Para entender la importancia de este debut en vivo, es necesario viajar en el tiempo a la primera mitad de la década de los noventa. En 1993, el panorama del rock pesado y el metal estaba sufriendo una metamorfosis radical. El grunge de Seattle dominaba las listas de popularidad y las estaciones de radio, mientras que el thrash metal tradicional de los años ochenta luchaba por adaptarse a los nuevos tiempos o arriesgarse a quedar en el olvido absoluto.
Anthrax tomó una decisión valiente y sumamente arriesgada: firmaron un contrato con la discográfica Elektra Records —se habla de una cifra cercana a los 10 millones de dólares de la época, lo que equivaldría a una millonada en pesos mexicanos actuales— y reclutaron a John Bush, quien venía de liderar a los californianos Armored Saint. El resultado fue Sound of White Noise, un disco que debutó en el número 7 de la lista Billboard 200 y que en México se convirtió en un objeto de deseo en las tiendas de discos importados, donde los metaleros pagaban sumas considerables por conseguir el formato en CD o cassette.
La producción de Dave Jerden
La elección del productor no fue una coincidencia. Dave Jerden, famoso por su trabajo previo con bandas como Alice in Chains en su aclamado álbum Dirt (1992) y Jane’s Addiction en Ritual de lo Habitual (1990), fue el encargado de moldear el sonido de este material. Jerden le dio a Anthrax un tono de guitarra mucho más gordo, oscuro y menos chillón que el de sus discos clásicos de los ochenta. La batería de Charlie Benante adquirió un eco seco y masivo, perfecto para mimetizarse con la estética sónica de la época sin perder la velocidad y la agresión características del grupo.
El cambio de dirección musical
“It’s For The Kids” es el ejemplo perfecto de esta transición. A diferencia de las canciones rápidas y de corte político o humorístico de la era de Among the Living (1987), este tema presenta una estructura mucho más pesada, con un medio tiempo machacante y un coro que exige una entrega vocal desgarradora. La letra aborda temáticas de desencanto social y la dura realidad de las nuevas generaciones, un tópico recurrente en el rock de aquellos años de crisis económica y cambio social.
Joey Belladonna interpretando la era de John Bush
Uno de los debates más apasionados y eternos entre los seguidores de Anthrax es la división entre la “era Belladonna” y la “era Bush”. Durante años, tras el regreso definitivo de Joey Belladonna a la banda en 2010, el repertorio en vivo del grupo se centró casi exclusivamente en los discos clásicos de los ochenta: Fistful of Metal (1984), Spreading the Disease (1985), Among the Living (1987), State of Euphoria (1988) y Persistence of Time (1990).
La reticencia de Belladonna a cantar temas grabados originalmente por John Bush era un secreto a voces en la industria musical. Sin embargo, con el paso de los años, el vocalista ha mostrado una apertura notable que los fans agradecen enormemente. Temas como “Only”, el sencillo más exitoso de Sound of White Noise, comenzaron a aparecer esporádicamente en sus conciertos. La incorporación de “It’s For The Kids” al setlist demuestra que la banda está dispuesta a hacer las paces con su propio pasado y a ofrecer a los fans una experiencia mucho más completa y nostálgica.
El reto vocal para Belladonna
Cantar las líneas de John Bush no es tarea fácil para Joey Belladonna. El estilo de Belladonna es melódico, agudo, influenciado directamente por cantantes de la NWOBHM y el rock clásico, como Steve Perry o Rob Halford. Por el contrario, Bush posee un rango más barítono, con un raspado natural y una entrega más agresiva y callejera. En “It’s For The Kids”, Belladonna tuvo que adaptar su técnica para mantener la potencia del tema sin perder su identidad vocal, logrando un balance sobresaliente que fue aplaudido por los asistentes al concierto.
Análisis técnico de “It’s For The Kids”
¿Por qué tardó tanto Anthrax en tocar esta canción en vivo? Para responder a esto, hay que analizar la complejidad estructural de la pieza. Aunque a primera vista parece un tema directo de metal alternativo, la composición esconde detalles técnicos que requieren una gran coordinación por parte de todos los músicos.
El riff principal, compuesto por Scott Ian, utiliza afinaciones más bajas de lo habitual para el estándar del thrash de los ochenta. La canción se mueve en un compás pesado que exige un control absoluto del groove. El solo de guitarra original, grabado por Dan Spitz antes de su salida de la banda, combina velocidad con un uso muy marcado del pedal de efectos, algo que Jon Donais tuvo que replicar con precisión en el escenario del crucero.
- Afinación: Afinaciones estándar bajas, típicas de la época de transición del metal en los noventa.
- Sección rítmica: Charlie Benante utiliza un patrón de doble bombo sutil pero constante en los versos, elevando la tensión antes de estallar en el coro.
- Lírica: Una crítica directa al abandono social de la juventud, con frases directas que resuenan con fuerza en el contexto actual.
La alineación actual de Anthrax y su energía en el escenario
La alineación que hizo posible este hito musical demuestra que Anthrax sigue siendo una máquina perfectamente aceitada. A pesar de que los miembros fundadores ya superan los sesenta años de edad, la energía que despliegan sobre el escenario no tiene nada que envidiarle a las bandas emergentes de la escena del metalcore o el death metal técnico actual.
Scott Ian sigue siendo el motor rítmico indiscutible. Su icónica barba y su forma de azotar la guitarra sobre el escenario son un sello registrado del metal mundial. Por su parte, Charlie Benante, quien en los últimos años ha dividido su tiempo entre Anthrax y la gira de reunión de Pantera, demostró que mantiene una condición física envidiable detrás de los tambores, ejecutando cada redoble de “It’s For The Kids” con una potencia demoledora que retumbó en todo el barco.
El impacto de los cruceros temáticos en los setlists del metal
No es casualidad que este debut en vivo haya ocurrido a bordo de un crucero como el ShipRocked. Este tipo de eventos de nicho, que reúnen a unos cuantos miles de fanáticos recalcitrantes en un espacio cerrado durante varios días, ofrecen a las bandas el ambiente perfecto para experimentar y salirse del guion establecido.
A diferencia de un festival masivo ante decenas de miles de personas donde la mayoría espera escuchar únicamente los grandes éxitos de la radio, el público de un crucero de metal está compuesto por coleccionistas, melómanos y seguidores de hueso colorado que aprecian enormemente las rarezas. Tocar “It’s For The Kids” en este contexto fue una jugada maestra de Anthrax para consentir a quienes pagaron un boleto de alto costo por una experiencia exclusiva y cercana con sus ídolos.
Conclusión: El valor de desempolvar las joyas ocultas del thrash metal
La decisión de Anthrax de tocar “It’s For The Kids” por primera vez en vivo después de más de tres décadas es un recordatorio de que el catálogo de las grandes bandas de metal es un organismo vivo que siempre puede sorprender. Al rescatar esta pieza de la era de John Bush, el grupo no solo rinde homenaje a una etapa crucial de su historia, sino que también demuestra que la voz de Joey Belladonna es lo suficientemente versátil como para unificar todas las eras de la banda bajo un mismo estandarte de distorsión y poder.
Para los metaleros de América Latina, este suceso abre la esperanza de que en sus próximas visitas a la región la banda se atreva a incluir más sorpresas de este calibre en sus setlists, demostrando que el thrash metal de la vieja escuela sigue buscando nuevos caminos para mantenerse fresco, relevante y profundamente conectado con su historia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Anthrax nunca había tocado “It’s For The Kids” en vivo?
La canción pertenece al disco Sound of White Noise de 1993, el cual fue grabado con el vocalista John Bush. Tras el regreso de Joey Belladonna, la banda se enfocó casi exclusivamente en su catálogo de los años ochenta, dejando de lado la gran mayoría de los temas de la era de los noventa debido a las diferencias en el estilo vocal de ambos cantantes.
¿Qué disco de Anthrax incluye la canción “It’s For The Kids”?
Este tema forma parte de Sound of White Noise, lanzado en mayo de 1993 bajo el sello Elektra Records. Fue el sexto álbum de estudio de la banda neoyorquina y marcó el debut de John Bush como vocalista principal, logrando un sonido más pesado y cercano al metal alternativo de la época.
¿Cómo reaccionó Joey Belladonna al cantar un tema de la era de John Bush?
Aunque históricamente ha existido cierta reticencia a interpretar material de la era Bush, Joey Belladonna ejecutó la canción con gran respeto y adaptó su rango vocal melódico al tono más rasposo del tema original. La banda demostró una gran cohesión, mostrando que Belladonna está dispuesto a abrazar toda la historia discográfica de Anthrax.
¿Dónde se presentó Anthrax cuando tocó esta canción por primera vez?
El histórico debut en vivo de “It’s For The Kids” ocurrió a bordo del crucero temático ShipRocked. Este tipo de eventos exclusivos permite a las bandas experimentar con su repertorio y complacer a sus seguidores más apasionados con rarezas que raramente tocan en festivales masivos o giras tradicionales.
¿Qué otras canciones de la era de John Bush ha cantado Joey Belladonna?
La canción más recurrente de esa etapa interpretada por Belladonna es “Only”, que fue el sencillo principal de Sound of White Noise y uno de los mayores éxitos comerciales de Anthrax. Ocasionalmente también han considerado incorporar otros temas pesados de esa década para refrescar sus presentaciones en vivo.

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