A un año más tarde de su inolvidable presentación como invitadas especiales de Slipknot en el Parque Bicentenario, Babymetal volvió a Ciudad de México, para un show que reunió a más de 22 mil fans en la Arena CDMX, en una celebración que fue mucho más que un concierto: un reencuentro entre comunidad, música y emoción. Para muchos, el evento fue una travesía cargada de nostalgia, energía y momentos únicos que solo la banda japonesa sabe ofrecer.
El siete de noviembre, a las afueras del coloso, la intigra se apodero de las calles, todos querían llegar temprano, todos querían observar cómo se veía el montaje de la primera gran fecha masiva en solitario de las niponas. Entradas colapsadas y largas filas fueron el causante de una taquilla agotada. Ya dentro , el ambiente era eléctrico. La espera se acompañó de música ambiental cuidadosamente seleccionada, que el público coreó con más entusiasmo. Sin grupo abridor y con quince minutos de demora, se apagaron las luces dando la bienvenida con un enorme laser proyectando las letras de Baby Metal.

Con la intensidad característica que las distingue, Babymetal irrumpió en escena con “Babymetal Death”, desatando una ola de gritos y banderas en el aire. El trío, Su-metal, Moametal y Momometal, ejecutó con precisión quirúrgica una puesta en escena que combinó coreografía, efectos visuales y una energía contagiosa. “From Me To U” mantuvo el impulso, seguida de un momento muy especial: el regreso de “Distortion”, recibida con euforia por los fanáticos más veteranos. Pirotecnia, fuego y decenas de luces fueron la puesta en escena de Baby Metal en un escenario 360.

Uno de los puntos álgidos de la noche llegó con “Pa Pa Ya!!”, donde las toallas con la bandera estadounidense giraron al ritmo frenético de la canción, y más adelante con el bloque dedicado al nuevo álbum Metal Forth, que incluyó “Sunset Kiss” y “KxAxWxAxIxI”, ambas con una recepción explosiva. El espectáculo mantuvo su dinamismo con “Ratatata”, introducida por un miembro de los Babybones y “Gimme Chocolate!!”, el clásico infaltable que puso a todos de pie. Tras un breve descanso, la banda regresó con Headbangeeeeerrrrr!!!!!, interpretada con una majestuosidad que recordó los días dorados de sus giras en estadios. Para los asistentes que nunca la habían escuchado en vivo, fue una experiencia casi espiritual.

El cierre llegó con “Road of Resistance”, temas que consolidaron el espíritu épico del concierto. Aunque algunos esperaban sorpresas adicionales como “Ijime, Dame, Zettai” o la inédita “White Flame”, la intensidad y la entrega del trío dejaron al público completamente satisfecho. El apoteósico final llegó con «Road of Resistance». Ofreciendo un espectáculo de poco más de una hora y media. Faltaron temas si, pero el concierto fue perfecto para sus seguidores y nuevos seguidores. Cerca de una década le costo a Baby Metal poder tener ese poder de convocatoria en México, confirmando por ellas mismas que regresarán el próximo año, creyendo fielmente que seguramente será un concierto a nivel estadio.

La noche en la Arena CDMX tuvo su encanto, un sonido impecable, una producción visual de primer nivel y una sensación de hermandad que reafirmó el poder de Babymetal como fenómeno global. Porque más allá del repertorio o los efectos, lo que perdura es la conexión entre los fans, esa red que se extiende desde Japón hasta cada rincón del planeta y que convierte cada concierto en una celebración de identidad colectiva. Babymetal volvió a demostrar que su fusión única de metal, pop y teatralidad sigue creciendo con cada gira, manteniendo encendida la llama, y mientras el público abandonaba el recinto con sonrisas y adrenalina, quedaba clara una cosa: nadie sale indiferente de un show de Babymetal.

