Noticias

RESEÑA: Dragon’s Kiss: Marty Friedman

Por
⏱ 5 min de lectura·921 palabras

Revisitar *Dragon’s Kiss* es como abrir un viejo cofre lleno de joyas y alguna que otra chispa de dragón. Para muchos, Marty Friedman es sinónimo de esa era dorada de Megadeth, pero este álbum de 1988, su debut en solitario bajo el mítico sello Shrapnel de Mike Varney, es la prueba irrefutable de que su genio ya estaba en plena ebullición. No es solo un disco de shred; es, sin miedo a equivocarme, uno de los picos más altos del género instrumental dentro del metal.

Más allá de la pirotecnia: Composición con cabor

Lo que eleva a *Dragon’s Kiss* por encima de una mera exhibición técnica –ese riesgo inherente en tantos álbumes de virtuosos– es la capacidad de Friedman para componer. Sí, hay destreza a raudales, barridos imposibles y una velocidad endiablada, pero todo está al servicio de la música. Friedman tiene una habilidad innata para la melodía y, lo más importante, una paleta de influencias que pocos se atrevían a tocar en los 80. Esa fusión de escalas exóticas –dejes egipcios, pinceladas orientales que casi puedes oler– con la base neoclásica y thrash es su sello personal, y aquí está en su forma más pura.

No se trata solo de ser rápido; se trata de *cómo* se es rápido. Su fraseo es único, esos vibratos melódicos extensos, el uso particular de arpegios e incluso una técnica de púa que desafía lo convencional. Es la prueba de que el virtuosismo no tiene por qué ser frío o sin alma. Aquí, la guitarra *canta*, cuenta historias, y lo hace con un acento que nadie más tenía por entonces.

Un viaje a través de picos instrumentales

El álbum te atrapa desde el inicio. “Saturation Point” te lanza directamente a ese torbellino neoclásico, con una energía y unas guitarras armonizadas que recuerdan, y con razón, a su trabajo previo con Cacophony. Pero pronto llega “Dragon Mistress”, y ahí es donde el dragón exhala su aliento más característico: esas escalas orientales que se te clavan en la cabeza y no se van, un tema pegadizo a pesar de su complejidad.

El disco tiene sus momentos de respiro, como la emotiva “Namida (Tears)”, con sus guitarras limpias, una pequeña pausa para tomar aire antes de que temas como “Anvils” te golpeen con riffs más pesados y directos. La joya de la corona, sin embargo, es para mí “Forbidden City”. Es la pieza más ambiciosa, casi progresiva, un viaje de ocho minutos que transita de la serenidad a la furia desatada, mostrando toda la versatilidad de Marty y coronada por un duelo de guitarras memorable con su amigo y colaborador Jason Becker. Es el resumen perfecto de lo que el álbum ofrece.

El cierre con “Thunder March” es justo eso: un himno triunfal, menos centrado quizás en la técnica pura y más en una melodía épica que te deja con ganas de volver a empezar el viaje.

Marty Friedman
Marty Friedman

La columna vertebral y el ojo maestro

No sería justo hablar de este álbum como un esfuerzo puramente individual. La contribución de Jason Becker en temas como “Saturation Point” y “Jewel” añade una chispa especial, la química entre ellos era palpable. Y, fundamentalmente, está Deen Castronovo a la batería. Su trabajo aquí es simplemente intachable, una base rítmica sólida, potente y dinámica que permite a Marty y Jason volar libremente. Es el motor imprescindible de esta máquina instrumental.

Y, claro, el olfato de Mike Varney. Este álbum es otro ejemplo más de cómo el productor y jefe de Shrapnel supo ver el talento donde otros no llegaban, sacando lo mejor de estos virtuosos.

Un clásico que sigue resplandeciendo

*Dragon’s Kiss* es más que un álbum de shred de los 80; es un clásico. Demostró la genialidad compositiva de Marty Friedman antes de que el gran público lo descubriera en Megadeth, y de hecho, muchos argumentan que su talento se manifiesta aquí de la forma más pura. Es técnico sin ser aburrido, exótico sin ser pretencioso, y lo más importante, memorable.

Si te gusta la guitarra bien tocada, si disfrutas del metal instrumental que va más allá de la velocidad por la velocidad, este álbum es un absoluto *must-have*. Escúchalo, deja que la guitarra te hable. Te aseguro que es un beso del dragón que no olvidarás.

Marty Friedman regresa a Chile: Una leyenda de la guitarra

El texto principal destaca la próxima visita a Chile del reconocido guitarrista Marty Friedman, célebre por su influyente paso por Megadeth y su destacada carrera solista. Se señala su impacto en el thrash metal y su actual vida en Japón.
Esta será la cuarta visita de Friedman a Chile en formato solista después de siete años. El concierto, programado para el viernes 13 de junio según la publicación, presentará material de su trilogía Tokyo Jukebox y su reciente álbum Drama (2024). Además, el show será grabado oficialmente para material en vivo, y las entradas están a la venta a través de Ticketplus.

Marty Friedman en Chile | Viernes 13 de Junio
Marty Friedman en Chile | Viernes 13 de Junio
Tu reacción a esta noticia:
0 votos
- de 5

¡Sé el primero en romper el silencio!

Comentar te da +5 puntos. Reaccionar, +1.

Escribir comentario

Únete a la conversación