Jimi Hendrix llegó a Inglaterra en 1966 como persona anónima, y en su primer show dejó boquiabierto a un público formado por sus ídolos: Eric Clapton, Jeff Beck, Paul McCartney, Mick Jagger o Pete Townshend. Como un cuento de hadas, de la noche a la mañana pasó de ser un desconocido a lo más alto del rock inglés, y antes incluso de grabar su primera canción.
Los sonidos que Jimi hizo con la guitarra no se parecían a nada que se hubiera escuchado antes. Sin embargo, también contribuyó en gran medida a su meteórico ascenso por la forma en que sacó esos sonidos de la guitarra. En tiempos de músicos cool como Clapton, Hendrix tocaba con los dientes, con la guitarra en la espalda, detrás de la cabeza… hasta las cuerdas rotas se convertían en parte del espectáculo, ya que las cambiaba en medio de la canción y sin parar de tocar.
Según lo informado por la revista Far Out, el joven genio aprendió esos trucos cuando todavía tocaba en clubes pequeños en Nashville. Y las aprendió específicamente del guitarrista Alphonso Young mientras tocaba en una banda llamada King Kasuals. En el documental Becoming Jimi Hendrix, contó Young.
“Los ojos de Jimi se iluminaron cuando me vio tocar la guitarra con los dientes y la espalda por primera vez.”
Hendrix incorporó todos los trucos que aprendió en sus actuaciones, pero más tarde se encontró rehén de ellos: “El problema era que el público lo tomaba como algo que tenían que ver, o no disfrutarían el espectáculo”, se quejó una vez.

Lemmy Kilmister, fundador de Motörhead, alguna vez fue roadie del legendario guitarrista y confirmó que “se esperaba que fuera un showman, pero creo que en algún momento se cansó. Y cuando la gente se quejó, comenzó a hacer una especie de de suplantación de identidad por Jimi Hendrix, ¿sabes? No fue convincente. Fue una pena…”
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