Crónicas

Apocalyptica en Chile: Visiones, cellos y nuevos comienzos

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Hay momentos en la vida que te pegan como destellos de luz. Puede ser que esa misma luz recién nombrada haya sido vista un montón de veces, pero en el momento oportuno, te deja ciego, viajando en el tiempo o de frentón te manda al más allá. Algo así explicó Apocalyptica durante su show y la razón de porqué se decidieron a tocar esta música y honrar, a su manera, a Metallica. Su set fue solo canciones de los cuatro jinetes y la gente lo disfrutó a concho. De que estuvo bueno, estuvo bueno, así que aquí les contamos.

 

Bosque de Hualles fue súper bien recibido. El público aplaudió espontáneamente la música de los nacionales, que con un sonido súper clarito (excepto cuando el vocalista hablaba entre canciones, ahí parecía megáfono mal ecualizado) fue la compañía perfecta para que los fans que llegaban tempranito al Cariola se sintieran bastante relajados y expectantes. El hecho de que el rango etáreo fuera desde 7 meses (sí, había una guagua), hasta quizás cuántos años, ayudó un montón a la presentación que duró casi 30 minutos con un ‘Fuego Desolado’ que ojalá no se extinga pronto.

 

Apocalyptica: banda de la casa

Tuvieron que pasar casi exactos tres años y medio para que Apocalyptica volviera a tierras nacionales y esta vez, gracias a los dioses del Metal, sin sillas en la cancha. Un set que partió igual que el de sus héroes, con ‘The Ecstasy of Gold’ para dar paso a ‘Ride the Lightning’ con una intro extraña que mezclaba el tema título del segundo disco de Metallica con ‘For Whom The Bell Tolls’. Raro, pero funcionó.

Hubo temazos, rescates medio incomprobables como ‘St. Anger’ y momentos sublimes como ‘The Call of Ktulu’, con DON CLIFF BURTON en las pantallas. Aquí se hace la pausa necesaria porque la banda explicó que sin la inspiración del primer bajista de Metallica (bueno, segundo, no nos olvidamos de Ron McGovney), quien escuchaba música clásica de la misma manera que Thin Lizzy, quizás, jamás habrían pensado en tomar sus cellos para rendirle honores a una banda de Metal.

 

El lazo de Apocalyptica con los chilenos

 

Más allá de unos discursos excesivamente largos, la música fue protagonista. Las versiones acortadas de los tracks, donde se saltaban versos enteros de algunos hitazos como ‘Blackened’ y ‘Master of Puppets’ pero se entiende dentro del contexto de ‘no vamos a estar repitiendo el mismo patrón, tocamos música clásica a nuestra manera’. O sea, en el momento varios quedaron descolocados, pero qué le vamos a hacer.

 

La noche se hace corta como una despedida injusta tras ‘Seek & Destroy’ y una versión especial de ‘One’, con un spoken word envasado de James Hetfield, vocalista de Metallica. Para ser así de distinta, funciona un montón. Así mismo, abrazando a sus fans, la jornada se acaba.

 

¿Les ha pasado alguna vez que escuchan la misma música todos los días pero un cambio sutil hace que todo se vea diferente? Así se siente escuchar Apocalyptica, quienes de cuando en vez se dejan caer como un cometa por estos lados y con detallitos, te hacen sentir que vas por buen camino, cabeceando mientras escuchas música clásica. Al final del día, ese nanai que pueden hacerte un grupo de cellos es más que necesario en un mundo lleno de distorsión y caos a veces inmerecido.

 

Samuel Víctor Acevedo

Fotos: Remigio Irribarra Olivares

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