Un sueño lejano. Así se veía lo de esta jornada en Chile con My Chemical Romance, pero al parecer, al público le hicieron una regresión y volvió en el tiempo para disfrutar de una época de la que nunca parece haberse ido completamente. Así es, MCR volvió y desató, frente a 25 mil personas, una fiesta del Emo y el Rock moderno que tiene hasta tintes históricos.
La Previa: Hvnvbi y The Hives lo dieron todo
Obvio que lo primero que se cree, es que para la apertura nacional no iba a haber mucha gente. Pero NO, Hvnvbi hizo su debut en el Bicentenario de La Florida frente a miles de personas que disfrutaron y aplaudieron a esta joven agrupación. Hay bandas que pegan desde un principio por una propuesta interesante y, siendo totalmente francos, Hvnvbi y su revival del género dan cuenta de que las personas seguían buscando un poco de Emo en sus corazoncitos. Aguante, que sigan haciendo las cosas bien.
19:30 y la mejor banda en vivo del mundo -según ellos mismos-, The Hives, hace su regreso al país. Los suecos han tocado varias veces por estos lados y generan harto ruido por su puesta en escena y su carisma. Desde su primera visita hace 18 años hasta ahora, la banda no ha bajado ni sus decibeles ni mucho menos la energía, con una entrega envidiable y una comunión con el público que si bien no van por ellos, logran conectar perfectamente. La cancha general era una locura hasta con intentos de moshpits (¡!) para el hitazo ‘Tick Tick Boom’, así que como mínimo, misión cumplida para los escandinavos. Vuelvan y hagan un show propio, por fa.
My Chemical Romance: Dios es emo
Hace 6 años y un mes, este redactor estuvo a 🤏 de presenciar el primer show en muchísimos años de My Chemical Romance, en Los Angeles, California. El management respondió el correo ofreciendo expresas disculpas por no lograr conseguir un pase extra de prensa. ‘Al menos se intentó’. Sin embargo, esta noche fue diferente. No desde la afortunada visión periodística, sino que como uno más, un fan, disfrutando cada momento y con un golpeteo incesante en el pecho que hace sentir que las cosas pasan por algo en el momento indicado.
Tocar un álbum completo no es para cualquiera. «The Black Parade», una joyita de los 2000s, es ese disco que cambió la vida y forma de pensar de muchísimos metaleros y rockeros adolescentes que recién forjaban sus armas dentro de dispositivos llenos de virus por culpa de una mala copia bajada de Ares. Y sí, acá no hay que pisarse la capa entre superheroes, todos han escuchado este disco o al menos los singles y se los saben desde el segundo 1. ‘The End’ emocionó a varios para explotar con ‘Dead!’, coreada por miles de asistentes a rabiar y haciendo saltar a muchos sin importar el dolor de rodillas para el día siguiente.
Por supuesto que hay hits, porque ‘Welcome To The Black Parade’ es el ‘Bohemian Rhapsody’ del emo, y no hay comparación. Una ópera del rock; teatralidad, un vídeo perfecto como los mejores de los 80 y 90s que cautiva hasta el día de hoy, con billones de visitas en YouTube y, por supuesto, en su momento rotaba todo el día por MTV. ‘I Don’t Love You’ se dedica a sacar lágrimas y gritos de desamor en todas las esquinas del Estadio donde juega Audax Italiano, con un juego de luces con apoyo desde la mitad de la cancha que solo hacía sentir que cada uno de los presentes era importante dentro del espectáculo.
‘The Black Parade’ tiene un detallazo y es que introdujo el formato ‘disco conceptual’ a la̶s̶ ̶p̶o̶b̶l̶a̶c̶i̶o̶n̶e̶s̶ un mundo donde se veía poco. Y es por eso que se sienten reminiscencias de «The Wall» conforme se escucha completo con ‘Cancer’ y ‘Mama’ como grandes protagonistas de este recorrido por temas desconocidos para varios que iban solo por los éxitos, pero aplaudidos por los fans que escuchaban el CD pirata completo comprado en la feria.
‘Famous Last Words’ es el mejor clímax jamás compuesto para un disco como este. Que conforme vaya avanzando la canción el escenario parezca derrumbarse a punta de pirotecnia y fuego por doquier, da cuenta de lo importante que es el show para MCR. Gerard Way es un tremendo maestro de ceremonias que cuenta toda la historia desde una perspectiva única que se agradece a rabiar, porque el tipo se come el stage mientras hace suspirar y llorar de igual manera.
Qué decir de sus compañeros, Ray Toro y Frank Iero son magníficos escuderos en las 6 cuerdas y la base rítmica con Mikey Way y Jarrod Alexander, sin pifias durante toda la noche, hacen sentir que la banda está en su mejor momento. El reprise con ‘The End’ y la muerte personificada en ‘Blood’ cierran un disco ejecutado de principio a fin con emoción, aplausos y un sentimiento de haber visto algo histórico, aunque aún faltaban sorpresas.
El desfile no era suficiente para My Chemical Romance
Porque claro, si la noche terminaba ahí, nos íbamos bien. PERO METER 5 CANCIONES SORPRESA AL SETLIST ES COSA SERIA. Así como lo leen, esta velada tuvo más momentos que parecen haber tocado la fibra más importante de cada uno, porque luego del regreso de la banda al escenario del recinto de La Flower con ‘Boy Division’, nos encontramos con ‘It’s Not A Fashion Statement, It’s a F*cking Deathwish’ del aclamado «Three Cheers For Sweet Revenge». ‘Heaven Help Us’, el B Side de «The Black Parade», también hizo su debut en esta gira para dar paso al ‘mayor hit del verano’ en palabras de Way: ‘I’m Not Okay (I Promise)’ se escuchó en todo el estadio con un grito ensordecedor de miles que encontraron en este track un desahogo de más de 20 años de espera. Se suponía que ‘Helena’ era el corte a terminar este show pero MCR tenía otra joya; ‘The Kids From Yesterday’, del «Danger Days», pone punto final a un show de más de dos horas sin puntos bajos.
Palabras de cierre para un final perfecto
A veces, parece que las cosas pasan en el peor momento posible. El destino y las circunstancias juegan malas pasadas en la vida y hay que buscarle la vuelta a la tuerca para encontrar la solución y decir ‘seguiremos’ (o ‘we’ll carry on’, en este caso). Es difícil, pero no imposible. My Chemical Romance demostró con hechos que se puede volver a donde se fue feliz hace quizás cuántos siglos atrás sin un dejo de arrepentimiento. Gerard Way, con sus manos temblorosas por la reacción del público, da lugar al mismo sentimiento de no saber cómo actuar frente a situaciones que descolocan pero hacen bien. Y al final del día, eso es lo importante, lograr zafar, ser felices a la manera de cada uno, total, todos son emo, al menos por un rato.
Samuel Víctor Acevedo
Fotos por Guille Salazar
