Luego de una extensa gira por Europa y Asia, Love Bites, viajo desde el otro lado del mundo, exactamente desde Japón, para tocar por vez primera en México el primero de marzo en el festival Titans of Metal en Ciudad de México. El conjunto estas cinco talentosas mujeres han logrado consolidarse como una de las agrupaciones más destacadas del metal moderno, fusionando velocidad, melodía y una ejecución técnica impecable con una carrera de poco más de ocho años. El grupo debutó con su primer EP homónimo en 2017, recibiendo elogios por su sonido agresivo y su gran calidad instrumental. Ese mismo año lanzaron su primer álbum, Awakening from Abyss, que los catapultó a la escena internacional con himnos como The Hammer of Wrath y Shadowmaker.
La incertidumbre de su visita era notoría, pues muchos no creían que esta mega banda en ascenso que en opinión personal las consideró la versión femenina de Japan X, viajaran desde tan lejos, para solo tener un concierto en este continente, una locura total en logística, pero se pudo y el público estaba con la boca abierta de ver a estas gloriosas y talentosas niponas sobre el escenario, que lamentablemente no pudieron comenzar a tiempo y como se debía por problemas técnicos que hicieron retrasar su presentación, mientras el sol aplastaba a todo mundo en el Parque Bicentenario. El grupo llegó en plena forma y desplegó toda su experiencia en una tarde cargada de heavy metal de alto octanaje.

Los seguidores, que si creyeron fielmente en que vendría Love Bites, intercambiaban conversaciones llenas de anticipación mientras esperaban el inicio del show. Arrancaron con toda la potencia con “The Awakening”, un tema atmosférico y arrollador que introduce perfectamente a cualquier nuevo oyente en el universo de LOVEBITES.
Desde la primera canción hasta la última, la intensidad no decayó en ningún momento. Fue un torbellino de velocidad y fuerza. Sus impresionantes solos de guitarra dejaron a la audiencia boquiabierta. Es imposible no maravillarse con el increíble trabajo de Midori y Miyako en las guitarras, cuyos duelos son un verdadero espectáculo. La nueva bajista, Fami, recibió una calurosa bienvenida por parte de los fans de la banda, conocidos como Wolfpack. Su presentación fue celebrada con entusiasmo, y demostró estar a la altura con una fenomenal introducción de bajo en Stand And Deliver, destacando el virtuosismo de todo el grupo.


Asami, como siempre, fue hipnotizante con su poderosa voz y su dominio absoluto del escenario, tanto durante las canciones como en las interacciones con el público. Haruna, en la batería, fue una fuerza imparable, ganándose una ovación estruendosa con su solo. Un momento especial de la noche fue la interpretación del clásico de 2017, “Don’t Bite The Dust”, que fue una grata sorpresa para los fans de la vieja escuela. El duelo de guitarras entre Midori y Miyako durante We The United fue otro de los momentos más memorables del show. Esta oportunidad de tener a este conjunto a tan cerca distancia es un regalo que no se volverá a repetir, ya que cuando regresen, de seguro será a nivel arena o estadio, porque su ascenso es meteórico y sus próximos conciertos en su natal Japón son en lugares de más de 15 mil personas.
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