Crónicas

Meshuggah en Chile: Contradicciones Inmutables

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Un lustro y algunos meses pasaron para que Meshuggah, los padres del djent, pisaran nuevamente suelo nacional. Y vaya que se esperaba este retorno. 4 mil personas presentes en un Caupolicán que apenas daba abasto en el sector de cancha para todos sus fanáticos que, desde todo Chile, viajaron a presenciar a los suecos en su quinto show en el país. Vamos con todos los cambios de ritmo habidos y por haber en una noche que tuvo de todo.

Hace súper poco, hablamos con Chances y les preguntamos sobre el hecho de tener tantas oportunidades de telonear este año. Justo al día después, aparecieron como banda soporte para este concierto también. 25 minutos de presentación  que tuvo buen sonido y una correcta aceptación donde todos fuimos ‘Caminantes’ de un ‘Sendero’ que se ve bien iluminado para los nacionales. De repente, un cachito más de actitud dentro del stage es algo que deberían tener en cuenta, sobre todo con un público como el de anoche.

Meshuggah en gloria e intrincada majestad

Es complicado comenzar en el mundo de Meshuggah. O sea, si ya cuesta cabecearlo, imagínense hacerse fan. Pero la banda logra dentro de su complejo y polirrítmico mundo, reunir a miles de personas en cada país que conocen a diestra y siniestra cada una de sus transiciones por tema. Igual, siempre es ‘Hard To Say I’m Sorry’… así como dice uno de los temas que calentaron los ánimos para antes que se apagaran las luces. Sí, es complicado. Luego de la tremenda ‘Careless Whisper’ de Wham! (aunque mejor el mash up con ‘Seasons in The Abyss’, si o no?), la masa se vuelve una sinfonía de desarreglos con ‘Broken Cog’, primer corte desatado por la banda, parte de “Immutable”, el último disco de la banda ya con dos añitos desde su lanzamiento.

Una locura, no hay mucho más por agregar. En casi 80 minutos, la banda sueca que ‘creó el djent por accidente’, se da una vuelta por casi toda su discografía deteniéndose de inmediato en “Nothing”. El trabajo de 2002 se hace presente con dos cortes; ‘Rational Gaze’ y ‘Perpetual Black Second’. El ambiente en la cancha era incontenible, piensen que todos se volvían locos y los pocos celulares que había en el aire (web0N), tienen que haber grabado algo muy borroso. Sí, la emoción estaba a flor de piel y se notaba desde la platea hasta la barricada. Lo único que faltó fue una propuesta matrimonial mientras sonaba ‘Born In Dissonance’, aunque habría sido sublime (?).

El samsara hecho concierto

Un ciclo de dolor encubierto en la música, así podríamos resumir la vida misma. ¿O no? Meshuggah en una hora y veinte minutos se pasea de tal manera frente a sus fans, ataviados de negro, cual funeral, para entregar un mensaje lleno de disonancias que al final del día terminan haciendo sentido. ‘In Death – Is Life’ e ‘In Death – Is Death’ ponen a corear a miles de personas  junto a las guitarras de 8 cuerdas que resuenan en todo el recinto de San Diego 850. Es cierto, no es para cualquiera. Pero los acordes de ‘Humiliative’ y ‘Future Breed Machine’ enloquecen a todas las almas reunidas frente a Jens Kidman y sus secuaces. A pesar de no verse tan amistosos, preferimos pensar que es porque son europes, y sí estaban muy felices de reunirse con su fanaticada chilena. O sea, por algo su polera decía ‘Chile’.

En términos musicales y sonoros, no hay puntos bajos para mencionar. Tomas Haake y Dick Lövgren mantienen una base rítmica que no se pierde en absolutamente ningún momento. ¿Cómo es posible este suceso con tanto cambio? Concentración, memoria, y amor por lo que hacen. Increíble sincronía. Las guitarras de Thordendal y Hägstrom hacen lo imposible dentro de una masa de potencia inigualable, que coronadas junto a la voz de Kidman, uf papu. Un cóctel de proporciones estratosféricas.

‘Bleed’ y ‘Demiurge’ cierran una noche que para algunos fue muy corta. Para otros, solo el ‘hasta pronto’ con que Meshuggah se baja del plató, con un mensaje claro; van a volver y de manera bombástica. Casi 40 años de música para una banda de Metal Moderno que desnuda incongruencias musicales y las vuelve un manjar para los oídos como pocas veces se escucha. Al final de la jornada, queda la idea de haber vivido uno de esos momentos que ojalá nunca se acabaran, pero hay que encontrarle la vuelta a la tuerca y entender, que las mejores cosas, se dan con naturalidad y casi por accidente. Como Meshuggah.

Sam Acevedo

Fotos por Mario Miranda Del Río

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