Reseña: Crimson Glory - «Crimson Glory» (1986)
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Reseña: Crimson Glory – «Crimson Glory» (1986)



El álbum debut homónimo de Crimson Glory lanzado en 1986, es una mezcla de heavy metal tradicional con tendencias progresivas e influencias británicas. Un tipo de debut envidiable para cualquier banda que quiera iniciarse en la industria.


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Vuelvo al metal progresivo después de meses tras reseñar el EP debut de Queensrÿche, pero en esta ocasión voy por una de mis bandas preferidas de ese subgénero, Crimson Glory. Formada en Sarasota, inició su carrera en los clubes de Florida y así se ganó la atención de Roadrunner Records. Conocida por sus máscaras plateadas que cubrían los rostros de los músicos (un distintivo curioso pero efectivo al momento de reconocerlos) tenía una propuesta similar a lo que hacía sus coterráneos Savatage, Queensrÿche y Fates Warning, un heavy metal con tendencias progresivas e influencias británicas. Lo más destacable de Crimson Glory, a mi gusto, era su cantante John Patrick Jr. McDonald, alias Midnight, porque tenía una voz tan aguda y poderosa que competía directamente con Geoff Tate y King Diamond. En 1986, el esperado debut llegó finalmente con el simple título de Crimson Glory.

El álbum inicia sin decoraciones llamativas con la estridente y directa «Valhalla», un tema progresivo que tiene más relación con el metal británico que con el estadounidense. El estribillo melódico y su estructura armoniosa de la sección rítmica son sublimes; una de sus mejores canciones de su carrera. «Dragon Lady» parte con un agudo grito de Midnight, tendencia que será habitual en el disco, así que atentos. Su ritmo mezcla el concepto de la Nueva ola del heavy metal británico, apegándose un poco a lo realizado por Iron Maiden. Tanto «Heart of Steel» como «Azrael» tienen una introducción acústica, en donde Midnight demuestra templanza, pero lo manso queda por ahí nomás, puesto que las guitarras eléctricas no se quedan calladas por mucho tiempo. En ambas es posible notar la influencia progresiva.

La corta «Mayday» abre el lado B del disco con una pequeña cuenta regresiva, para dar paso a otros gritos potentes dentro de un esquema veloz. ¿Power metal?, ¿speed metal? Defínela como quieras pero la brutalidad es palpable y tanto la música como Midnight son capaces de destrozar los auriculares. Los agudos del vocalista cuando dice el título de la canción rememora mucho a una de sus influencias en sus años jóvenes, Rob Halford. «Queen of the Masquerade», menos agresiva que la anterior, demuestra que la banda también puede ser melódica si se lo propone; la parte del bajo en su parte media es sencilla, pero buena. Cabe señalar que la progresión y el ritmo del riff principal podría haber sido una composición de Rudolf Schenker sin problemas. «Angels of War» sigue esa misma inclinación melódica, sin embargo, juega un poco más con lo progresivo. Al parecer «Lost Reflection» la escribieron con la misma pluma de «Azrael». Lo acústico y lo eléctrico se conjugan en una pista que parecía ser una balada deprimente, pero nada de eso. La banda no dura mucho en la sutileza, de hecho, en los últimos minutos parece que la locura carcome al protagonista. Un final curioso para un álbum con excesiva energía. En posteriores ediciones incluyeron como pista adicional a «Dream Dancer», una canción que no sorprende del todo porque es similar a otras que ya escuchamos, en cuanto a calidad y sonido, pero aún así es posible destacar lo reflexivo de los versos.

Siempre en los álbumes debut existe la posibilidad de ganar o perder, ya sea porque el estilo no convence, la banda era inexperta o se lo come la ansiedad, o bien la producción fue hecha de malas ganas, etc. Pero cuando un producto ya viene con un sonido consolidado, es general que destaque, y ese es el caso de Crimson Glory. Como dije, la propuesta era similar a otras bandas de la misma índole, pero el resultado es exitoso. Hay elementos para todos: melódicos, armoniosos, acelerados y también hay un espacio para el ambiente acústico. La banda en su conjunto lo hace bien, pero me quedo con la dupla Jon Drenning y Ben Jackson porque fueron capaces de hacer armonías tremendas y se congeniaron como un único ser al más puro estilo de Downing/Tipton o Murray/Smith. Pero lo más sublime de todo es Midnight, porque el tipo se luce con su voz de amplio registro y con notas agudas. Desde mi punto de vista, Midnight fue un subestimado de la industria. En fin, Crimson Glory es un tremendo álbum, independiente de que su gran falencia fue repetir el esquema compositivo en varias de sus canciones. Aún así, muchas bandas debutantes desearían tener un debut como este, porque es exquisito.

Colaborador de El Cuartel del Metal desde Chile. Responsable de reseñas de discos.

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