Metallica es una banda que ha dejado una huella profunda en el mundo del metal, con discos clásicos que han definido y transformado el género. Pero en 2003, la banda lanzó “St. Anger”, un disco que dejó a muchos fanáticos preguntándose qué demonios había pasado. Para algunos, “St. Anger” fue un experimento valiente y emocionante, mientras que para otros, fue un fracaso épico. Pero, ¿cuál es la verdad? Eso es lo que vamos a explorar en esta reseña.
El disco comienza con “Frantic”, una canción con un riff de guitarra que te atraviesa el cráneo y te golpea el cerebro. La batería suena pesada y sucia, y la voz de Hetfield suena más ronca y enojada que nunca. Pero algo no encaja del todo, hay una sensación de que algo no va bien. Tal vez es el hecho de que la canción es demasiado larga, o que el estribillo no es tan pegajoso como debería ser. Sea cual sea el caso, hay algo que no funciona aquí.
El título de la canción homónima del álbum, “St. Anger”, puede hacerte pensar que estás a punto de escuchar un himno de metal que te haga querer salir a patear traseros. Pero, en cambio, la canción se siente un poco plana y desinflada. La batería sigue siendo pesada, pero el resto de la canción simplemente no tiene suficiente sustancia. El estribillo es débil, y la letra se siente como un conjunto de clichés que se han usado antes en el catálogo de Metallica.
“Some Kind of Monster” comienza con un riff de guitarra pesado que te hace pensar que tal vez este será el momento en el que el álbum realmente despegue. Pero la canción nunca llega a ese punto. El estribillo se siente poco inspirado, y las letras son un poco tontas. Tal vez lo más desconcertante de todo es el hecho de que la canción dura más de ocho minutos, lo cual se siente excesivo.

La siguiente canción, “Dirty Window”, es una de las más interesantes del álbum. El riff de guitarra es pesado y atronador, y la batería tiene una energía que hace que quieras saltar y golpear cosas. La letra es un poco cliché, pero la canción funciona en general. Es una lástima que la canción se acorte abruptamente, lo cual hace que se sienta un poco incompleta.
“Invisible Kid” es una canción que no tiene mucho que ofrecer. El riff de guitarra no es particularmente memorable, y la batería suena un poco cansada. La letra es un poco torpe, y la canción se siente como una especie de relleno en el álbum.
“My World” comienza con un riff de guitarra que suena prometedor, pero la canción nunca despega del todo. El estribillo es un poco aburrido, y la letra se siente un poco autocomplaciente. Es como si la banda estuviera intentando recrear algo que habían hecho antes, pero sin conseguirlo.
“Shoot Me Again” es una canción que sigue la línea sonora del álbum, con riffs pesados y batería agresiva. La letra trata sobre la obsesión y la presión que siente alguien que está siendo perseguido constantemente, tanto por sus enemigos como por su propia mente. La canción tiene un enfoque introspectivo y oscuro que conecta bien con el tema general del álbum, y las letras están cargadas de emociones intensas que se complementan perfectamente con la música.

La siguiente canción, “Sweet Amber”, tiene un comienzo suave pero se transforma rápidamente en una canción dura y oscura. La letra habla de la adicción y los demonios internos que luchan por el control de una persona, y cómo es difícil escapar de esa espiral descendente. El tema es abordado de manera efectiva, con la música reflejando el tono emocional de la letra.
“The Unnamed Feeling” es otro punto culminante del álbum, y posiblemente la canción más accesible de todo el disco. La canción presenta un enfoque más melódico, con un ritmo constante y un coro pegadizo. La letra trata sobre la soledad y la depresión, y cómo es difícil encontrar una salida cuando se está en un estado emocional tan bajo. La canción es un recordatorio de que incluso en medio de la oscuridad más profunda, todavía hay una oportunidad para encontrar la luz.
La penúltima canción, “Purify”, es una canción enérgica y agresiva que presenta riffs de guitarra pesados y una batería contundente. La letra trata sobre la ira y la frustración, y cómo estas emociones pueden consumir a una persona si no se controlan adecuadamente. La canción es un llamado a la acción, a reconocer estos sentimientos y tomar medidas para controlarlos.

El álbum termina con “All Within My Hands”, una canción con un enfoque más introspectivo y oscuro. La letra habla de la rabia y la violencia, y cómo estas emociones pueden ser canalizadas para causar daño a uno mismo y a los demás. La canción tiene un enfoque crudo y emocional que se adhiere bien a la temática general del álbum.
En resumen, “St. Anger” es un álbum difícil de clasificar y juzgar en el contexto de la discografía de Metallica. Aunque tiene algunos puntos destacados, también tiene varios problemas, incluyendo la falta de solos de guitarra y una producción problemática. Sin embargo, el álbum se destaca por su enfoque emocional y sus letras introspectivas, y presenta una ventana a la mente y el corazón de los miembros de la banda en un momento de gran turbulencia. En última instancia, “St. Anger” es un álbum que sigue siendo un tema de debate entre los fans de Metallica, pero que sigue siendo un hito en la carrera de la banda.
«Frantic»
«St. Anger»
«Some Kind of Monster»
«Dirty Window»
«Invisible Kid»
«My World»
«Shoot Me Again»
«Sweet Amber»
«The Unnamed Feeling»
«Purify»
«All Within My Hands»
Los integrantes que grabaron el disco:
James Hetfield: voz, guitarra
Kirk Hammett: guitarra, coros
Robert Trujillo: bajo eléctrico (Fue incluido en los créditos a pesar de no participar en el álbum)
Lars Ulrich: batería, percusión

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