Los distinguidos fineses AMORPHIS regresan después de cuatro años con una nueva placa discográfica. Debo confesar que hasta el lanzamiento de “Under the Red Cloud” de 2015 jamás había sido un adepto seguidor del conjunto europeo. Estaba familiarizado con su icónico “Tales From the Thousand Lakes” y algún que otro tema suelto por ahí, pero simplmente no había encontrado el atractivo o la insignia que le proveyese a la banda de un flamante distintivo para mi disfrute. Vaya que estaba equivocado…
La fortuna es que logré sumergirme en una agrupación que comenzaba a transitar su pináculo compositivo. Ni hablar de lo que fue la llegada de “Queen of Time”, un álbum que me dejó boquiabierto al instante. Después de dichas placas, dos deliciosas entregas de una trilogía, debía llegar el plato final…
Dicho esto, Tomi Joutsen, Esa Holopainen y compañía nos presentan “Halo”, disponible desde este 11 de febrero de 2022 vía Atomic Fire Records. ¿Acaso está a la altura de sus predecesores?

Ante todo, debo decir que se siente como un buen momento para cerrar una etapa y dar vida a otra. No que la banda se esté quedando sin ideas, ni mucho menos. Pero el sonido trabajado está comenzando a volverse bastante familiar y levemente predecible. Desde las primeras notas de “Northwards”, empiezo a sentir un patrón efectivo y musicalmente rico por demás. Pero no puedo evitar preguntarme, ¿dónde escuché esto antes? Compás 3/4, versos más lineales con guturales, coros bien melódicos y apoteósicos… Lejos de ser un reproche, las primeras métricas del opener me dieron la pauta de lo que se vendría en el resto del LP, y no estaba equivocado.
Se percibe un enfoque más simplista y amistoso en lo que refiere a densidad y complejidad de composiciones, en su gran mayoría. Esta intención se vio claramente reflejada en los cortes de difusión que Amorphis escogieron para promocionar el álbum. “On the Dark Waters” y “The Moon” son canciones con progresiones de acordes muy pegadizas, estructuras dentro de todo sencillas y un factor de memorabilidad por las nubes. Dicho esto, ambos temazos por donde se los mire.
Me interesan los instrumentos presentados en “A New Land”, donde si mal no distingo, escuchamos una citara. Esto se ve potenciado por el excelente despliegue de teclados que hay en este trabajo, plasmado por Santeri Kallio, labor que le aporta una vibra 70s a Halo por diversas secciones.
Desafortunadamente, la segunda mitad del trabajo comienza a perderme un poco. “When The Gods Came”, “War” y “The Wolf” son tracks que pasan sin pena ni gloria, factor que vuelve a evidenciar mi teoría de que, si bien esta es una fórmula que funciona para Amorphis, puede llegar a devenir en futuros trabajos sumamente presumibles y despojados de cualquier tipo de intriga para el oyente promedio.
Ahora sí, afortunadamente, llega el final con “My Name is Night”, un tema cuyas guitarras limpias del principio me hicieron pensar que estaba escuchando “Beneath the Remains” de Sepultura, por la similitud del tono del instrumento. Tenemos voces femeninas, pianos maravillosos y licks de guitarra perfectamente ejecutados. No me tiembla el pulso al escribir que, a pesar de verse despojada de pesadez, me resulta la mejor canción del álbum. La atmósfera global de la pieza deviene en un pequeño viaje de 5 minutos que resultan en una maravilla. Dicho esto, el tema homónimo tampoco está nada mal.
¿Qué reflexión me merece “Halo”? Opino que es un LP que será más que disfrutable para aquellos devotos del sonido más reciente de Amorphis. Tienen los guturales, las voces limpias, algún que otro elemento progresivo y mucha melodía. No obstante, me gustaría comenzar a pensar en esta trilogía como un cierre de un ciclo, así como en la propulsora del advenimiento de una nueva etapa musical para el grupo. No necesitamos cambios abismales, pero no estarían de más algunas variaciones que nos permitan percibir que Amorphis no ha caído en un estancamiento de composición o en un loop creativo. ¿Pueden hacerlo? Yo creo que sí, porque talento les sobra.
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