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Nuevamente nos vemos las caras COB… y si, esta vez para otro clásico del grupo y del Metal a nivel mundial. Se trata nada más y nada menos que de “Hatebreeder”, la continuación de “Something Wild”. Este trabajo nos revela una leve evolución del grupo en cuanto a experimentaciones, pero a ver… ¿Quién necesita evolucionar cuando recién has sacado un disco y fue un éxito a nivel global?

El disco comienza nuevamente con una voz en off que nos da pie a la espectacular «Warheart», un tema que repite la misma fórmula exitosa de Children Of Bodom, riffs complejos y batería rápida, acompañada de una voz muy pero muy potente. Alexi no se midió en cuanto a voces para estos trabajos y se nota…
«Silent Night, Bodom Night» nos lleva por un paseo de melodías hermosas que dan vida a este gran tema. Los teclados y espacios suaves dan nuevamente ese toque que oscuridad que se necesitan para ser una gran banda. El solo de guitarra en esta canción es probablemente el mejor de todo el disco y no es en vano el título. Repito, este tema tiene unos teclados de otro planeta.

Una canción que tiene mucha presión thrash vendría a ser «Hatebreeder», tema que comienza con una guitarra muy pegada al riff rápido; sin embargo, luego pasamos a la realidad COB, una realidad maravillosa que combina muy bien todos los instrumentos. La producción brilló en este trabajo sin lugar a dudas.

«Bed of Razors» es por mucho un tema que (para mi) ve mucha inspiración de canciones de Mercyful Fate. Ese sentimiento de oscuridad que tienes al escuchar a Janne Wirman tocar sus teclados es de otro planeta. Lo que viene logrando la banda con estos 4 temas es una ráfaga de hits uno tras uno, sin miedo a “gastar” el disco de “arranque”. ¿Para que medirnos si se excede en talento?
La segunda canción más larga del disco, «Towards Dead End», es otro hit del grupo, los coros y el espectro que genera las armonías es simplemente espectacular. La canción por su misma composición (más de 5 minutos) hace que todos los miembros del grupo se luzcan. Una genialiadad del grupo.

«Black Widow» y «Wrath Within», ambas con un genial intro a lo Thrash Metal pero siempre con el toque de Children Of Bodom. Esa guitarras chillando y la velocidad que caracteriza a cada canción del grupo combinadas con la voz gutural de Alexi hacen este disco muy placentero de escuchar.
Y llegamos a casi el final del disco. «Children of Bodom», la canción que da nombre al grupo toma nuevamente la fórmula del éxito de COB, melodías que jamás aburren, la velocidad de la batería, la voz gutural, esas hermosas pausas y los coros te harán sentir emoción de escuchar este tema. Definitivamente una canción que vale la pena escuchar en vivo para un buen mosh.

Qué manera para cerrar un disco… que manera dios mio. Si luego de escuchar este disco entero pensabas que ya sólo faltaba cerrar con alguna canción no tan fuerte, estás equivocado. La banda escogió «Downfall» como tema para cerrar el “Hatebreeder”. ¿Algo mejor? Nada.
Otro disco 5/5. Gracias Children Of Bodom, gracias Alexi Laiho.
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